Bitácora

EXPEDICIÓN WALLACE (1ª parte)

En ocasiones, los sueños que tenemos se llegan a hacer realidad. Poder explorar una parte desconocida de nuestro planeta, donde nunca hubiera estado otro ser humano, podría ser el sueño de cualquier explorador, pero hoy en día puede resultar casi imposible…a no ser que pensemos en los fondos marinos. La auténtica última frontera, más allá de cuyos límites aún queda mucho por descubrir.

Tras una primera idea, que surgió por casualidad y dos años de trabajo, el proyecto de explorar los fondos marinos de la región sureste de Indonesia ya era una realidad. Me encuentro volando con destino a la isla de Timor, acompañado de Charo Gertrudix y nueve buceadores más, tan entusiastas como nosotros y dispuestos a no descansar un minuto en los próximos 22 días de crucero a bordo del Damai I. Nuestro proyecto de exploración tiene un punto de inicio, el puerto de Kupang, y otro de fin, en la remota Kaimana, ya en tierras de Nueva Guinea, pero en medio nos esperan más de 2.200 Km de arrecifes por descubrir. Somos conscientes de que el primer o segundo día, al igual que los tres o cuatro últimos, bucearemos en zonas conocidas y de excelente buceo, pero el resto es una gran incógnita cuya única referencia son los pocos datos que nos han aportado las cartas náuticas que hemos estudiado. Mientras contemplo por la ventanilla los arrecifes costeros de Timor, cruzo los dedos y confío en que la suerte nos acompañe para que podamos abrir una nueva ruta para el buceo, con inmersiones de calidad.

Nuestro tránsito por Kupang ha sido rápido, y en menos de una hora nos hallamos a bordo del Damai, donde nos hemos reencontrado con antiguos amigos; una tripulación con la que muchos de nosotros hemos compartido aventuras en diferentes ocasiones, por otras regiones de Indonesia. Tras los consiguientes tramites portuarios, zarpamos rumbo a la isla de Pantar, más concretamente a una pequeña bahía situada en su costa sureste y en donde buceamos por primera vez en 2006, cuando apenas se conocía, durante otro proyecto de exploración. Ahora Beangabang es un lugar de fama mundial.

Tras una tranquila navegación de más de 200 Km, acompañados en algunos momentos por cachalotes, alcanzamos las aguas de Beangabang. Conocedores de que estos son fondos para el muck diving, montamos nuestros objetivos macros y nos disponemos a una intensa jornada de caza y captura fotográfica de curiosos animales. Todas las inmersiones han resultado apasionantes y hemos podido contemplar una larga lista de “criaturas” a cuál más interesantes, una de las primeras – y que nunca antes había visto – ha sido un pulpo tóxico ocelado (Amphioctopus siamensis), inconfundible gracias a sus dos anillos azules, bajos los ojos, y que no hay que confundir con el popular pulpo de anillos azules (Hapalochlaena lunulata). Los nudibranquios tampoco han decepcionado y numerosas cría de peces ballesta, peces cofre, juveniles de ángel emperador, peces pipa fantasma, anguilas serpiente o congrios de arena nos han proporcionado increíbles oportunidades fotográficas, pero sin duda alguna los crustáceos han ocupado un destacado protagonismo; gambas, cangrejos y mantis de todo tipo y tamaño, durante el día y la noche, grandes y diminutos… realmente apasionante.

A destacar la frágil gamba ocelada de lomo partido (Tozeuma lanceolatum) y los cangrejos porcelanas de haig, inquilinos de los pennatuláceos o plumas de mar. Mañana nos espera la isla de Pura, última parada en “territorio conocido”.

Los arrecifes que rodean la isla de Pura son conocidos por la increíble proliferación de anémonas.  A lo largo de algunas de las inmersiones no dejamos de ver un fondo tapizado literalmente por estos invertebrados, en sus más diversas variedades. Pero no solo hay anémonas, entre esta “gelatinosa” alfombra podemos contemplar multitud de corales duros y blandos, esponjas de todos los colores, gorgonias, crinoideos y por supuesto una buena representación de peces tropicales, incluyendo un encuentro con mandarines al anochecer y un desfile de cangrejos decorados coralimorfos. Una buena jornada de buceo.

La nueva zona de inmersión es la isla de Sika, y tiene un valor especial, ya que es nuestra primera jornada de exploración, y por suerte el buceo no ha desmerecido para nada. Durante el día hemos explorado distintas zonas con una topografía similar, en la que el arrecife somero, de plataforma, se transforma en una pronunciada pendiente que desciende hasta los 24-25 m., para transformarse nuevamente en un fondo plano. A lo largo de la ladera, así como en el fondo, hemos encontrado una considerable cantidad de esponjas oreja de elefante y barril, junto a grandes corales de mesa en perfecto estado, coloridas gorgonias y tridacnas descomunales. El lugar ha resultado perfecto para la fotografía con gran angular, y los labios dulces, emperadores, catalufas, meros y algún tiburón puntas blancas han quedado relegados a un segundo plano, aunque los cardúmenes de peces cristal resultaron muy solicitados. Para la noche navegamos hasta la costa norte de  Alor, a un lugar que llamamos “Monegros Reef”, un desierto submarino de arena y cantos rodados con numerosos nudibranquios – algunos de ellos nunca vistos por ninguno de nosotros –, coloridas cipreas, diferentes especies de cangrejos y algunos juveniles de labios dulces. Las inmersiones de 90 minutos comienzan a ser habituales.

Tras una larga travesía alcanzamos el suroeste de la isla de Wetar, más concretamente un lugar que aparece en las cartas como “Atolón Nautilus”.  El arrecife de ladera desciende hasta algo más de 30 m., donde el fondo que encontramos es muy peculiar.  Grandes surcos de arena coralina, a modo de lechos de río, trascurren paralelos a la costa, separados por grandes franjas de arrecife. Es como un campo de cultivo, pero arado por un gigante. Es sobre esas franjas coralinas donde encontramos acróporas de proporciones gigantescas, a modo de robustas ramas de árbol seco, también hay muchos corales de mesa y esponjas de todo tipo tapizadas de crinoideos. Localizamos una nueva tridacna, tan grande como la descubierta en Sika; los peces son abundantes, especialmente los cardúmenes de fusileros y los de portaestandartes, pero los labios dulces, pese a ser abundantes, mantienen una importante distancia de seguridad.  La otra zona que exploramos es Tanjung Pibia, en el extremo suroeste, un buceo típico de pared en el que abundan los alcionarios y las grandes gorgonias.  

Continuamos nuestro periplo por el sur de Wetar. Ahora nos detenemos en el extremo sur, en Ttutuneden, un arrecife con corales poco interesantes pero con muchos peces y aguas muy claras. La diversidad es alta, con numerosos peces mariposa, ardilla, cocodrilo, halcón, león, conejo, – esto parece el campo -,   soldado, damiselas, lábridos, ballestas, peces ángel, etc. A destacar la abundancia de peces dardo de fuego (Nemateleotris magnifica)  y dardo decorado (Nemateleotris decora) y los jaboneros punteados (Pogonoperca punctata). Al salir de la inmersión nos encontramos que el barco ha sido tomado por una decena de hombres armados, que pese a su pinta de piratas resultan ser policías, aunque su comportamiento les acerca más a los primeros. Tras una pesada “negociación”, unos cientos de dólares compran nuestra libertad y rápidamente ponemos rumbo al este. Este lugar ya tiene nombre: Piratas Reef. El resto del día lo dedicamos a explorar la vertiente sureste de Wetar, hasta alcanzar Metor, un conjunto de paredes y arrecifes interesantes perfectos para fotografiar peces tropicales, entre los que desatacaría los peces león biocelado (Dendrochirus biocellatus).

Un nuevo día y una nueva zona a explorar, en esta ocasión la isla de Njata. Tras analizar las cartas y escuchar las recomendaciones de Gusti, uno de nuestros cinco divemasters y jefe de operaciones, optamos por un punto que promete ser de pared, y lo cierto es que acertamos. El acantilado submarino resulta espectacular, con una sucesión de esponjas de dimensiones colosales, gorgonias y corales negros; a lo largo de la pared hay numerosas repisas con amplias oquedades, cuyo techo suele estar tapizado de brillantes corales blandos naranja, junto a grandes esponjas y en donde se concentran todo tipo de peces, incluso algún que otro tiburón puntas blancas. En la cota cercana a los 30 m. descubrimos un túnel bastante amplio, con gorgonias, alcionarios y… un tremendo mero, grande como un buceador, que sale disparado, tan asustado como nosotros. La zona es realmente muy buena y dedicamos toda la jornada, incluida la nocturna, durante la cual fotografiamos un cangrejo araña decorado realmente increíble, posiblemente del género Achaeus, pero cuya especie no parece no estar definida.

Afrontamos otra nueva etapa, ahora en la desconocida Amortuan, una diminuta isla situada sobre un extenso atolón submarino. El arrecife se extiende a lo largo de una gran ladera que desciende desde pocos metros hasta los 50 m. Es un lugar magnífico, con un colorido impactante, gracias a los incontables alcionarios y las gorgonias granate. Los peces nadan inquietos en todas direcciones, unos mordisqueando cada palmo de arrecife y otros en una actitud más desenfadada mientras parecen desplazarse a otro lugar, todos ellos bajo la atenta mirada de un cardumen de barracudas que patrulla la parte alta del arrecife. Bautizamos a este lugar como Angeles Reef.

Realizamos una navegación al amanecer y alcanzamos la isla de Metutun, en el extremo oeste de un largo arrecife de casi 20 Km. Exploramos la vertiente suroeste, una pendiente muy marcada o pared en algunas zonas. La vida es abundante, y sorprende la cantidad de corales duros y blandos, los corales látigo, las esponjas de barril y las gorgonias de todo tipo.

El cielo despejado que nos ha acompañado en todo momento hace que la luminosidad acentúa la claridad de estas aguas, que pronto nos permiten contemplar algunos tiburones martillo y águilas marinas, que mantienen la distancia, dejándonos patente que somos los primeros buceadores que ven. En el extremo este del recorrido el arrecife se transforma en una zona escalonada sobre la que se salpican grandes bloques coralinos, entre los que se concentran infinidad de peces, como los búfalos, que circulan por todas direcciones y un gran cardumen de peces murciélago; los peces globo y los cofres amarillos parece que están en celo, cortejándose en pareja y nadando tranquilos sobre el arrecife, sin asustarse demasiado ante nuestra presencia. Un excelente lugar, pero que tenemos que dejar atrás para desplazarnos al extremo este, hasta la isla de Kalapa, un punto con abundantes peces y realmente variados, con un comportamiento tremendamente tranquilo. Especies como el pez ángel bandeado (Paracentropyge multifasciata), que siempre ha  resultado difícil fotografía, posa totalmente relajado, al igual que el ángel de seis bandas, los ballestas de dientes rojos, los cofres solor o el juvenil del raor pavo. Zarpamos al atardecer, ya que nos esperan 14 horas de navegación.

Amanece en la isla de Babar y nos preparamos para sumergirnos ante su costa suroeste, en un bajo que indican las cartas. La parte alta no es demasiado interesante pero la pared, especialmente entre los 25 y los 45 metros, está muy bien, con un par de lenguas de roca que se adentran en el mar y en donde se concentran muchas esponjas y sobre todo gorgonias y corales látigo. Hay esponjas realmente grandes; una de ellas a mitad del recorrido y sobre los 24 m. de profundidad, es descomunal. Es una oreja de elefante que por su tamaño parece más una de tubo; tiene más de dos metros de alta y otros tantos de larga. Realmente única. En la parte superior del final, la cantidad de cirujanos y fusileros es extraordinaria, hay muchos otros peces y la actividad es frenética.  Dedicamos media jornada solo a este punto.

Tras un nuevo salto, de pocas horas de navegación, alcanzamos la costa de Masella. Anclamos ante el poblado y tras recibir el visto bueno de los amables  lugareños, que no entienden lo que queremos hacer (no vieron nunca buceadores y no comprenden que estamos haciendo), nos sumergimos ante la playa del pueblo. Un desastre, el arrecife está destrozado, al parecer por una fuerte tormenta… todo no podía ser perfecto. Ponemos rumbo al sur, en busca de un lugar mejor para bucear por la noche. Decidimos bucear en un punto cercano a la costa, que no supera los 12 m de profundidad, un fondo plano de cascajo con algunos bloques de coral que resulta interesante. Vemos una sepia gigante, nudibranquios verrugosos, calamar cola de mocha y diferentes  crustáceos. Casi al final de la inmersión, un cangrejo pequeño entre los corales, con una especie de cuerno corto en la frente. No lo habíamos visto nunca antes. Otra de las rarezas a sumar a la lista de la expedición.

Una nueva y larga etapa de navegación para alcanzar el sur de la isla de Selaru, en el archipiélago de las Tanimbar. Según las cartas estos fondos son planos en una gran extensión, lo cual indica que esta no parece ser la mejor zona para buceo del Mar de Arafura, pero es una escala obligatoria en nuestro recorrido rumbo al puerto de Saumalaki, en la isla de Yandena, ecuador de nuestra expedición. Nuestras previsiones se confirman nada más sumergirnos, y exploramos unos arrecifes simples, con poco color, pero en donde finalmente conseguimos buenas imágenes, como la de un tranquilo juvenil de mueve piedras, alguna sepia gigante, platelmintos, nuevas variedades de lábridos y una enorme morena pamal (Gymnothorax favagineus) de 1,80 m. de larga.

Tras 12 días de crucero, entramos en el puerto de Saumalaki para repostar combustible y aprovisionarnos de algunos alimentos frescos. Los pequeños puertos siempre son una caja de sorpresas, y aunque sus aguas no suelen ser claras y en sus fondos puede haber cierta suciedad, en ocasiones la fauna que encontramos es sorprendente. Dado que aparte de nuestro barco hay dos grandes cargueros en el muelle, la posibilidad de bucear en este punto se complica, pero optamos por zambullirnos al pie de uno de los faros de señalización –  el verde -, y resulta todo un acierto.

Este pequeño bajo, que desciende hasta 16 m., y sobre el que se asienta el faro, está repleto de vida; hay muchos peces de talla pequeña y mediana, algunos de ellos muy singulares como el pez cometa, también localizamos un gran número de juveniles (labios dulces, cofre, loro azul, león, etc.), así como infinidad de gobios, pero lo que resulta impactante es la tremenda cantidad de nudibranquios, que en ocasiones se concentran en grupos. Y para finalizar la jornada un hallazgo muy interesante, un juvenil que nunca antes había visto y que a fecha de hoy sigo sin identificar.

Por el momento la mayoría de los lugares que hemos explorado nos están resultando muy interesantes. Hasta este día hemos realizado 46 inmersiones, y llevamos tan solo la mitad del recorrido. Seguro que nos aguardan muchas otras sorpresas, … pero para conocerlas habrá que esperar.

La segunda parte del relato puedes leerla en Expedición Wallace (2ª parte).

Charo Gertrudix, leader

Charo Gertrudix - Fotógrafa submarina y de naturaleza

A lo largo de su trayectoria profesional ha liderado multitud de viajes de buceo, así como diversas expediciones enfocados a la fotografía de fauna salvaje o viajes de caracter étnico, visitando más de 165 destinos en cinco continentes. Aparte de sus dotes como relaciones públicas e integradora de grupos, Charo ha desarrollado una intensa labor periodística, publicando sus fotografías en las más prestigiosas revistas especializadas en buceo. Siente pasión por los grandes tiburones, con los que le entusiasma bucear.

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Felipe Barrio, Líder

Felipe Barrio - Fotógrafo de naturaleza e instructor de buceo

Cuenta con una larga trayectoria viajando por todo el mundo y realizando reportajes fotográficos para diferentes medios y organismos. Esto le ha permitido visitar más de 170 destinos, de lo más dispares, aportándole una experiencia como viajero tremendamente completa. Ha participado en más de 100 cruceros de buceo y realizado miles de inmersiones; ha explorado 95 pecios y ha liderado más de 100 grupos, tanto relacionados con el buceo como enfocados a la fotografía de vida salvaje y naturaleza.

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