Bangka y Bunaken

Dos paraisos al norte de Sulawesi

Lo más Destacado de Bangka y Bunaken

A tan solo unos pocos kilómetros de la costa norte encontramos la Isla de Bangka. Pese a tener una superficie respetable – unos 50 km2 – no sufre el impacto de una población significativa, ni de la explotación pesquera, y en sus bosques aún es posible encontrar especies de mamíferos como los tarsius, ciervos o cuscús y, por supuesto, infinidad de aves. En su costa sur es donde se concentran la mayoría de los puntos de buceo, que nos permitirán explorar entornos que van desde los manglares a montañas submarinas, pasando por jardines de coral o laderas de arenas volcánicas.

La diversidad de estos entornos implica, de igual manera, una gran variedad de la fauna que podremos encontrar en las inmersiones. En los fondos donde predominan los corales, lo primero que llama la atención es el gran colorido, ya que es posible encontrar grandes zonas cubiertas, literalmente, por corales blandos – del tipo alcionarios – de color naranja, púrpura o amarillos, algo que sumado a la gran visibilidad da como resultado un entorno muy luminoso en el que contemplaremos grandes grupos de pargos de líneas azules, que se entremezclan con los veloces jureles o con compactos cardúmenes de fusileros. Entre todo este ir y venir de habitantes del arrecife, podremos encontrar todo tipo de gorgonias y de esponjas, siendo, algunas variedades de estas últimas, realmente destacables no solo por su colorido sino también por sus grandes dimensiones, que sirven de contrapunto con las pequeñas, y en ocasiones diminutas, galatea rosa que habita sobre ellas.

Como suele ser habitual en los arrecifes de Indonesia, la vida pequeña tiene un protagonismo inversamente proporcional a su tamaño. En todas las inmersiones podremos ir localizando, con la ayuda de los guías especializados, los crustáceos más pintorescos o los nudibranquios más coloridos, y sin dejar pasar de largo los codiciados caballitos pigmeos bargibanti, que viven en pequeñas colonias asociados a determinadas especies de gorgonias, acordes a su color, que puede ser roda, púrpura o amarillo.

Pero para explotar al máximo lo que estos fondos nos ofrecen, en lo que a vida pequeña se refiere, es mejor decantarse por alguno de los múltiples puntos con fondo de cascajo o de arena, en donde podremos practicar un muck diving de muy alta calidad. Inmersiones durante las cuales podremos fotografiar polillas de mar, anguilas cocodrilo, peces sapo y pulpos de anillos azules, junto a toda una destacada representación de sus familiares más cercanos, a cuál más divertido.

Y del mundo de Bangka, simplemente navegando unas horas rumbo oeste, alcanzamos la diminuta isla de Siladen, que junto a las islas de Bunaken, Manado Tua, Mantehage y Nain conforman el Parque Nacional Marino de Bunaken. A diferencia de la anterior zona, los fondos que encontraremos en este archipiélago tienen un elemento en común: el buceo de pared. Las islas están rodeadas de un espectacular arrecife de plataforma, donde es difícil superar los 3 metros de profundidad (son perfectos para hacer snorkel), pero que en un momento determinado se transforman en una vertiginosa pared que se pierde en las profundidades.

En los arrecifes someros, donde los corales duros dominan el territorio, podremos encontrar todo tipo de pequeños peces, muchos de ellos formando grandes cardúmenes, que utilizan los corales como entorno perfecto para protegerse de los depredadores de más talla. En esta misma cota es muy frecuente encontrar pequeños invertebrados, que contrastan con los tiburones puntas blancas de arrecife (jóvenes) que encuentran descanso diurno en los claros de arena o bajo los corales de mesa, y por supuesto con las tortugas.

Las tortugas merecen un capítulo aparte cuando hablamos de Siladen, y es que son compañeras permanentes de inmersión en varios de los puntos de buceo. Pese a que las podremos ver en las zonas poco profundas, es en la pared donde se muestran con todo su esplendor, pudiendo tener encuentros con varios ejemplares al mismo tiempo, y no sería para nada exagerado asegurar que, en una hora de inmersión, si le prestamos la atención debida, es frecuente contar más de 30 ejemplares… una media de una tortuga cada dos minutos.

Las veremos nadando en el azul, comiendo en el arrecife, durmiendo en las múltiples cornisas que jalonan la pared, o simplemente relajándose plácidamente sobre una gorgonia, una mullida esponja o entre las finas ramas del coral negro.  Si no las cerramos el paso, y nos aproximamos lentamente, nos sorprenderá lo sociables que pueden llegar a ser y la curiosidad que sienten por los visitantes.

Pero dejando las decenas y decenas de tortugas atrás, regresaremos al mundo de los peces, y en Bunaken – no hay duda – son muy abundantes, tanto que en ocasiones llegan a pasar desapercibidos, ya que forman un telón de fondo permanente entre la pared oceánica y el azul. Si nos mantenemos próximos a la pared, podremos ir descubriendo muchas otras especies, que permaneces más ocultos; en las pequeñas oquedades proliferan los peces soldado y los peces ardilla, mientras que los peces ángel y mariposa circulan por todas partes, en parejas o solitarios, hasta en cardúmenes de cientos de individuos.  

ESCAPADA AL REINO DEL MUCK

Tanto desde Bangka como desde Siladen tendremos la opción de realizar salidas al mundialmente conocido Estrecho de Lembeh, considerado por la comunidad de buceadores como el mejor lugar del mundo para inmersiones de Muck Diving. Un lecho de arena volcánica, cascajo y algunos parques de coral, que acogen a las criaturas más inimaginables. Un ecosistema muy diferente al arrecife coralino que nos garantiza encuentros muy especiales.

Los meros también están bien representados, y con un abanico de tamaños o libreas de lo más variado, algo que cuesta más de distinguir entre los múltiples peces león, que en ocasiones pueden parecernos de la misma especie, pero que cuentan con un interesante catálogo, dentro de su familia. Las antias, como suelen tenernos acostumbrados, nos marcarán el sentido de la corriente y se replegarán al interior de su coral protector, al ritmo de nuestra respiración. Igual de tímidos que los peces payaso, que colonizan cada una de las abundantes anémonas que salpican la pared, hasta que superemos esa línea invisible, momento tras el cual pasan de simpáticos y tímidos peces de película a transformarse en agresivas criaturas… por suerte, de tan solo 5 centímetros.

Y para finalizar nuestro recorrido por Siladen y el Parque Nacional Marino de Bunaken, no podemos dejar de dedicar unas líneas al blackwater, o buceo en aguas abiertas durante la noche. Esta curiosa modalidad, muy apreciada entre los fotógrafos, nos exigirá un preciso control de flotabilidad, un pulso fino, un enfoque preciso y… una paciencia infinita, ya que puede que solo veamos una docena de criaturas, de poco más de 5 o 6 mm, pero que si la suerte – y la destreza con la cámara – acompañan, pueden ser más que suficientes para traernos una joya, para nuestra colección.

Un elemento más de valor, que sumado a todo lo que nos ofrecen estas dos localizaciones, hacen que Bangka y Bunaken sean destinos más que recomendables para aquellos buceadores que buscan inmersiones de alta calidad, pero también una logística de centro de buceo y de alojamiento, igualmente de primera.

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