Pecios del Mar Rojo Egipcio
Aunque uno no sea buceador, la temática de los barcos hundidos resulta muy atractiva para mucha gente. En los naufragios se dan cita muchas facetas que los hacen singulares: el relato de una tragedia, que siempre los acompaña; la leyenda que se crea a su alrededor, con tesoros o criaturas monstruosas entre sus restos; barcos desaparecidos de los que no se conoce su localización… Novelas, relatos, documentales o películas pueden ser un punto de acercamiento a este universo, pero cuando realmente entramos en él es cuando podemos llegar a esos restos, y para ellos lo más asequible es el buceo.
Las primeras experiencias en un pecio suelen llevar cierta connotación de aventura, pero con el paso de los años y la experiencia, los barcos hundidos se transformas en una “máquina del tiempo”, una fantástica manera de adentrase en un momento de la historia, que parece haber quedado parado en el pasado, esperando a que lo visitemos. Algunos elementos muy significativos de esa historia los podemos encontrar relativamente próximos a nosotros, en el cercano Mar Rojo, y por suerte, bajo unas condiciones que hace posible su acceso a la mayoría de buceadores recreativos.
S.S. Thistlegorm – 27° 49′ 03″ N, 33° 55′ 14″ E
Sin duda alguna, este barco británico es el más popular entre todos los buceadores que visitan el Mar Rojo. Fue hundido por un bombardero alemán Heinkel HE 111, el 6 de Octubre de 1941. Desde entonces quedo olvidado, pero el 17 de Marzo de 1955 el comandante Cousteau lo localiza y explora sus restos… pero no revela su localización. Años más tarde, en 1974 y 1985 el buceador israelí Shimshon Machiah localiza nuevamente el pecio, pero una vez más guarda como un secreto la localización. Finalmente, en Mayo de 1992, Roger Winter redescubre el Thistlegorm y hace pública su ubicación. Desde entonces hasta ahora, miles de buceadores han tenido la suerte de poder visitar este interesante pecio.
Por sus características, este carguero es muy fácil de explorar, incluso casi sin linterna. El pecio podría dividirse en dos inmersiones claramente diferenciadas (aunque el pecio da para decenas de buceos). La primera y más profunda (-30 metros) nos permite recorrer la popa del barco, que descansa sobre el costado de babor, dejando al descubierto una poderosa hélice, en cubierta destacan dos cañones siendo el más visible el de 40 mm, que apunta hacia el fondo, y por detrás de este un antiaéreo de 15 mm. Tras pasar la 4ª bodega se alcanza el punto del impacto, una clara fractura donde se amontonan hierros retorcidos, mucha munición de gran y medio calibre y dos tanquetas del tipo MK II; en este punto, apartándonos del pecio es posible localizar una locomotora Stanier 8F.
La segunda sección, y sin duda la más interesante, la componen las dos bodegas de proa; son bodegas abiertas, con mucha luz y con dos niveles, como si se tratara de una estantería gigante en cuyos estantes podemos ir contemplando todo el cargamento de material bélico. Abundan los camiones, de cuatro modelos diferentes (Ford WOT 2, Betford, Morris CS8 y Tilling Stevens TS 19), aunque lo más llamativo son las motocicletas que se amontonan en las cajas de estos y por otras zonas de las bodegas. Encontraremos modelos de Norton, BSA y Matchless. También es posible contemplar montones alas y de carcasas para motores de avión, centenares de botas, grandes rollos de cable, repuestos para motores y cajas repletas de rifles. Para terminar, un recorrido por la cubierta nos permitirá contemplar los vagones cisterna y de carga. Y si aún nos quedan ganas y aire, una rápida visita a la segunda locomotora, que reposa sobre el fondo de arena ante el costado de estribor.
Rosalie Moller – 27° 39′ 03″ N, 33° 46′ 17″ E
Carguero británico hundido el 8 de Octubre de 1941, por la aviación alemana. Sus 108 m de eslora reposan – perfectamente estable – en un fondo arenoso a 50 m de profundidad. Es un gran pecio, con 5 bodegas, pero sin apenas cargamento. Vale la pena, si se tiene experiencia, dedicar unos minutos a explorar la sala de máquinas, en perfecto estado, aunque lo realmente llamativo de este barco es la gran cantidad de vida que se concentra. Unos restos que nos garantizan un conjunto de inmersiones, profundas, pero muy interesantes.
Kingston – 27° 46′ 42″ N, 33° 52′ 36″ E
Hundido en enero de 1881, tras chocar a toda velocidad contra los arrecifes de Shag Rock La mitad delantera, que quedó prácticamente fuera del agua, está colapsada, pero la mitad trasera parece aguantar bien los años. Podremos ver su gran hélice, el timón (con la caña en su sitio) y recorrer la estructura de la bodega, hasta alcanzar las calderas. Un pecio fácil, poco profundo y repleto de corales y peces tropicales.
Chisoula K – 27° 34′ 53″ N, 33° 55′ 55″ E
Se fue a pique en Septiembre de 1981, tras chocar con el arrecife de Abu Nuhas. Descansa sobre su quilla, a excepción de la popa (girada a estribor 45º). Aparte de su impresionante hélice, y su cargamento de baldosas italianas, el pecio ofrece excelentes oportunidades para recorrer su interior. La sala de máquinas se encuentra en muy buen estado, y sus dos niveles están repletos de elementos de interés, sobre la sala de máquinas, en el costado de babor, encontraremos el taller, con todos los utensilios propios de este punto. Por supuesto vale la pena recorrer detenidamente todo el exterior del barco, literalmente tapizado de corales duros de gran belleza.
Carnatic -27° 34′ 53″ N, 33° 55′ 32″ E
Una de las primeras “victimas” de Abu Nuhas. Este motovelero a vapor de dos mástiles se hundió en Septiembre de 1869, falleciendo 31 personas de las 210 que se encontraban a bordo, junto a un legendario cargamento de 40.000 libras esterlinas en monedas de oro. En nuestros días del Carnatic solo queda parte del casco, que ha generado una red de travesaños y cuadernas donde han proliferado centenares de alcionarios, convirtiéndose en el pecio más colorido de todo el Mar Rojo. En el fondo de sus bodegas aún es posible contemplar algunas botellas, junto a millares de peces cristal.
Ghiannis D – 27° 34′ 42″ N, 33° 55′ 24″ E
Carguero de 2.900 toneladas, 100 metros de eslora y construcción japonesa, hundido en Abril de 1983. Los restos se reparten en tres secciones, siendo la zona central la más colapsada y de menos interés; la proa esta de costado y bastante entera; la zona de popa es la que suele centrar la atención, con toda la superestructura en pie (inclinada 45º) a babor, y con un interesante recorrido interior, que incluye la sala de máquinas y el comedor, con increíbles contraluces. Y en el exterior, aparte de mástiles y grúas, una especial atención a la familia de delfines que suele merodear por la zona.
Yolanda – 27° 43′ 51″ N, 34° 15′ 51″ E
Este pecio se localiza en uno de los lugares de mejor buceo del Mar Rojo: Ras Mohamed. Realmente el pecio está en las profundidades (145-160 metros), visitándose únicamente los restos de su cargamento, siendo lo más visible las bañeras y los inodoros, amontonados en dos zonas diferentes pero próximas. El Yolanda fue construido en España, en los astilleros de Gijón, y en Abril de 1980 encalló en estos arrecifes, donde aguanto 4 días antes de hundirse. En 1985 gran parte del pecio se desequilibró y se precipitó al vacío.
El Mina – 27° 13′ 55″ N, 33° 51′ 34″ E
Este pecio también es conocido como Miniya, y se localiza en el canal de Minkar, junto al puerto de Hurghada. Este dragaminas del tipo T-430 (origen soviético), perteneciente a la armada egipcia, fue atacado y hundido por dos aviones israelitas Phanton, el 6 de Febrero de 1970, como parte de las hostilidades que se produjeron tras la guerra de los Seis Días (1969) y que finalmente desembocaron en la guerra del Yom Kippur (1973). Es una inmersión fácil, con una profundidad máxima de 30 metros. El barco permite un interesante recorrido interior y exterior, en donde destacan las ametralladoras dobles y los restos de los cañones.
Salem Express – 26° 39′ 01″ N, 34° 03′ 48″ E
Uno de los naufragios más impactantes del Mar Rojo. Este ferry de pasajeros, de 115 metros de eslora y cargado con peregrinos procedentes de la Meca, choco contra los arrecifes de Hyndman (Safaga) el 15 de Diciembre de 1991, abriéndose parcialmente la compuerta de proa, lo que ocasiono su hundimiento en cuestión de minutos. Se estima que murieron más de 1.400 personas; más de 850 cuerpos fueron recuperados y el resto permanecen aún en su interior.
El recorrido exterior es fácil, ya que se encuentra tumbado sobre su costado de estribor, en un lecho de 30 m, lo que permite un itinerario completo entre 12 y 18 metros de profundidad. Si se alcanzan las cotas más profundas es posible localizar las barcas de salvamento, maletas y diferentes enseres personales; también es sencillo visitar el puente y el comedor, pero no se recomienda demasiado adentrase mucho por los largos y estrechos pasillos, al igual que la larga bodega, en donde podemos encontrar una escavadora (al final de la bodega, en el extremo de proa) y miles de enseres personales, maletas y bultos de mercancías de los pasajeros.
Numidia – 26° 19′ 00″ N, 34° 50′ 00″ E
Barco carguero a vapor original de Inglaterra que se hundió, tras colisionar con el arrecife norte de la isla Big Brother, en Julio de 1901, tres meses y unos días después de su botadura. El pecio está casi vertical, apoyado literalmente en la pared, entre los 10 y los 80 metros de profundidad. Realmente todo el tercio delantero ha desaparecido, pero lo que queda está muy entero y repleto de corales. En su interior es muy recomendable visitar la sala de máquinas, que nos dará opción a un recorrido por varios niveles.
Aida II – 26° 19′ 00″ N, 34° 50′ 00″ E
Otro de los pecios situados en el extremo norte de la isla Big Brother. El 15 de Septiembre de 1957 el barco choco contra los arrecifes cuando realizaba una maniobra de aproximación al embarcadero de la isla, donde tenía previsto desembarcar provisiones, agua y personal de guardacostas. Actualmente su mitad trasera permanece en perfecto estado, entre los 28 y los 60 metros, con una inclinación muy pronunciada, y sus hierros han sido colonizados por corales y miles de peces. Los restos de la parte delantera y el bloque del motor están a escasos metros de la superficie, literalmente engullidos por los corales duros, pero el resto del pecio ofrece multitud de oportunidades para explorar.
Queda patente que la región centro y norte del Mar Rojo, especialmente desde mediados del siglo XIX con la apertura del Canal de Suez, es una ruta clave en la navegación internacional. El gran número de barcos que circulan por esas aguas hace – por una simple razón estadística – que la cantidad de naufragios sea igualmente importante; a estas cifras hay que añadirles otras procedentes de acciones bélicas. El resultado es que los buceadores podemos contar con un auténtico catálogo de hundimientos francamente variado, que nos garantiza experiencias de buceo apasionantes.
Felipe Barrio - Fotógrafo de naturaleza e instructor de buceo
Cuenta con una larga trayectoria viajando por todo el mundo y realizando reportajes fotográficos para diferentes medios y organismos. Esto le ha permitido visitar más de 170 destinos, de lo más dispares, aportándole una experiencia como viajero tremendamente completa. Ha participado en más de 100 cruceros de buceo y realizado miles de inmersiones; ha explorado 95 pecios y ha liderado más de 100 grupos, tanto relacionados con el buceo como enfocados a la fotografía de vida salvaje y naturaleza.
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