Bitácora

Mantas y Móbulas

Todos estos peces tan peculiares, que bajo el agua más que nadar parece que vuelan, son encuadrados por la comunidad científica dentro de la familia mobulidae, comúnmente conocidos como mantas y móbulas. Pertenecientes a esta familia, podemos encontrar un total de nueve especies de móbulas y dos especies de mantas.  Las mantas son posiblemente las más conocidas, quizá por su amplia distribución y facilidad de observación en los típicos lugares de buceo; las móbulas son más variadas, pero no tan frecuentes de ver, dado sus hábitos pelágicos, pero sabiendo donde encontrarlas y como identificarlas, nos garantizarán inmersiones apasionantes. De todo ellos trataremos a continuación.

IDENTIFICACIÓN

Entre los buceadores es frecuente escuchar que se ha visto un tiburón puntas blancas de arrecife, un leopardo, un tigre o un longimanus, pero cuando se trata de mantas y móbulas lo habitual es simplificar a “vimos una manta…”. Conocer un poco más sobre estas especies nos ayudará a enriquecer nuestra inmersión. Como punto de partida, tendremos que diferenciar entre mantas y móbulas, y esto es realmente fácil, ya que las mantas tienen la boca en la parte delantera de su cabeza, mientras que la boca de las móbulas se haya desplazada a la parte inferior delantera. Como punto de partida esto será suficiente, pero ahora intentaremos concretar un poco más.

En esta reducida familia tenemos el género de las mantas, que como antes indicaba lo forman tan solo dos especies: la Manta Oceánica (Manta birostris) y la Manta de Arrecife (Manta alfredi).

MANTA OCEÁNICA – Es la mayor de todas, pudiendo alcanzar los 7 metros de envergadura; su distribución es circuntropical, pero esta manta es menos habitual de ver por localizarse fundamentalmente en las aguas oceánicas o en la proximidad de islas de estas características. Vista desde arriba se identifica claramente por el abultamiento en la base de la cola, justo detrás de la aleta dorsal y las dos manchas claras en su cabeza que dejan perfilada una “T” de color negro. Vistas por debajo – más frecuente cuando buceamos – veremos que no presentan lunares negros o si los tienen se agrupan en la región ventral; los bordes de las aletas pectorales ofrecen un difuminado oscuro. Pueden darse variedades con la parte inferior casi negra en su totalidad.

MANTA DE ARRECIFE – Distribuida también a lo largo de todo el trópico, puede llegar a medir más de 4 metros. Es la manta que un buceador tiene más posibilidades de ver, ya que su hábitat está asociado a las cálidas aguas de los arrecifes coralinos. La identificaremos por la ausencia de abultamiento tras la aleta dorsal y porque las manchas de la cabeza – que puede no tener – no son tan definidas y forma una “Y”, aunque hay una variedad casi por completo negra, su parte inferior suele ser totalmente blanca y con lunares negros entre las hendiduras branquiales, la zona ventral y los bordes de las aletas pectorales.

En el género de las móbulas la identificación se complica un poco más. Para empezar, contamos con nueve especies:

  • Mobula eregoodootenkee
  • Mobula hypostoma
  • Mobula japonica
  • Mobula kuhlii
  • Mobula mobular
  • Mobula munkiana
  • Mobula rochebrunei
  • Mobula tarapacana
  • Mobula thurstoni

De todas ellas tres no son muy habituales de ver en los entornos marinos en que un buceador se mueve, incluso la Mobula Mobular – propia del Mediterraneo – es un animal muy poco visto por los que frecuentamos las aguas de levante. Por lo tanto, nos centraremos en las otras seis:

LOS PECES QUE DECIDIERON VOLAR

Mucho tiempo atrás, cuando todos evolucionábamos dentro de un mundo acuático, algunas especies decidieron “volar” dentro del líquido elemento. Miles de años de adaptación les convirtió en algunos de los animales más majestuosos que habitan el planeta.

M. EREGOODOOTENKEE – Es de las más pequeñas de todas, con menos de un metro de envergadura. Se suele encontrar en las aguas costeras de todo el océano Índico, pero fundamentalmente en Indo Pacífico. Cola corta, pero cuello y aletas cefálicas largas. Su manto es de color marrón y la parte inferior blanca, con unas características manchas oscuras en la parte media del borde de ataque de las aletas pectorales. 

M. JAPANICA – Se puede encontrar prácticamente en todos los océanos del  mundo, incluidas las zonas tropicales. Puede superar los 3 m. de tamaño y se identifica por la punta blanca de su aleta dorsal, la banda oscura sobre su cabeza y la larga cola, mucho mayor que el propio ancho del animal, y en cuya base posee una espina.

M. KUHLII – Un animal pequeño, que no suele superar el metro de ancho, y que solo habita en el océano Índico y en la región central del Pacífico Oriental. Cola, cuello y aletas cefálicas cortas, con punta blanca en la aleta dorsal, pero no siempre. Zona inferior blanca, aunque en ocasiones muestra un sombreado en los extremos.  

M. MUNKIANA – No suele superar el metro de tamaño, muestra un color de manto marrón oscuro y ojos vivos. Su cuello es de tamaño medio y la cola es menor que el ancho del animal. Forma grupos, en ocasiones de cientos de individuos, y su distribución se limita a la costa continental del Pacifico americano, desde Baja California hasta Perú.

M. TARAPACANA – Una especie muy repartida por toda la franja tropical y semitropical. Es un animal oceánico, que llama la atención por su manto verde oliva y por su largo cuello. Suele superar los 2 metros, pudiendo llegar hasta una envergadura de 3 m., parte inferior blanca con un difuminado gris en el extremo posterior de las aletas pectorales, las cuales terminan en una inconfundible curva de medialuna.

M. THURSTONI – Propia de aguas tropicales, es una móbula no muy grande (máximo 2 metros), su punta blanca en la aleta dorsal y su larga cola pueden hacernos pensar en la M. Japanica, pero su cuello corto,  aletas cefálicas igualmente cortas, ausencia de espina y la doble curvatura  de la punta de las aletas pectorales la hacen inconfundible.

LOCALIZACIÓN

Poder identificar una manta de una móbula o saber quién es quién en este universo de myliobatoideis está muy bien, pero cualquier buceador lo que posiblemente quiera es poder ver a estos animales en su entorno natural. Para ello debemos de saber cuáles son los mejores puntos en donde el encuentro con estos majestuosos peces es algo cotidiano. Con ese fin comentaremos algunos de los mejores destinos.

Maldivas – Sin duda alguna es el más conocido para ver mantas de arrecife. La protección de los fondos marinos, y en especial de las mantas, ha permitido que estas proliferen y su población sea actualmente la mayor del planeta. Se pueden avistar, durante todo el año, en numerosas estaciones de limpieza muy localizadas; también es frecuente localizarlas por la noche, atraídas por las luces de los barcos y el plancton que esta concentra, pero el punto más conocido – a donde las mantas acuden para alimentarse – es la laguna de Hanifaru (atolón de Baa) entre los meses de julio y octubre fundamentalmente.

Socorro – El archipiélago de las Revillagigedo es uno de los mejores destinos del planeta para bucear con grandes animales, pero de entre todos ellos la manta oceánica es la especie que más fama ha dado a este perdido lugar del pacífico mexicano. En cualquiera de las inmersiones que realicemos, pero especialmente en San Benedicto, nos veremos sorprendidos por la visita de estos gigantes. No acuden a comer ni tampoco a desparasitarse, simplemente acuden a vernos; la curiosidad de estas grandes mantas las llevará a acompañarnos a lo largo de toda la inmersión.

Santa María – Sin lugar a duda esta pequeña isla de Azores es el destino número uno para el buceo con móbulas, concretamente con la tarapacana. Desde mediados de junio a finales de octubre decenas de ejemplares se concentran en las aguas oceánicas circundantes a un bajo profundo conocido como Ambrosio. Manadas completas ascienden hasta prácticamente la superficie atraidas por la curiosidad que sienten por los buceadores; un singular comportamiento que nos garantiza momentos realmente únicos y apasionantes.

Kona – En Hawai, la mayor de sus islas y que da nombre al archipiélago, es donde se encuentra la costa de Kona. Estos fondos volcánicos son la cumbre de la mayor montaña del planeta – más alta aún que el Everest – que surge desde las profundidades abisales, y sus aguas acogen a infinidad de especies pelágicas y de arrecife. Pese a que el encuentro con una manta puede tener lugar en cualquier inmersión, la “especialidad de la casa” es el buceo nocturno con mantas. Mediante focos submarinos se atrae una increíble cantidad de plancton, que las atrae. Fundamentalmente veremos mantas de arrecife, que realizaran sus clásicas piruetas mientras se alimentan; toda una inmersión de actividad incesante y de encuentros inimaginables.

La Paz – Es el destino por excelencia para el buceo en Baja California: tiburones ballena, leones marinos, tiburones martillo y por supuesto móbulas. En sus fondos podemos tener encuentros con cuatro especies: japanica, munkiana, tarapacana y thursoni. Son famosos los “vuelos” de las móbulas, ya que todos los lugareños están acostumbrados a verlas saltar agitando sus aletas fuera del agua. Pueden formar grandes cardúmenes que cubren una gran extensión, especialmente durante mayo y juio. Por la noche, atraídas por la luz, es muy habitual contemplar decenas de munkianas. Por el día la más frecuente es la thursoni.

Komodo – Este es otro de los puntos clave mundial para el buceo en arrecife coralino. Las aguas del Parque Nacional de Komodo y Rinca (Indonesia) acogen a todo tipo de fauna marina, desde diminutos nudibranquios a tiburones de arrecife, carángidos o mantas. Las alfredi o de arrecife es la que veremos normalmente, ya que los cruceros suelen planificar inmersiones en diferentes puntos donde estas acuden para su aseo diario o bien para alimentarse. Son animales tímidos y nuestro comportamiento no ha de asustarlas, dejando que sean ellas las que se aproximen a los visitantes.

Yap – Como consecuencia de la gran mancha de plancton (la mayor del Pacífico) que se forma alrededor de este diminuto estado de Micronesia, Yap es desde hace décadas otro de los “puntos calientes” para aquellos que buscan el encuentro con las mantas de arrecife. Se alimentan en las aguas oceánicas, pero acuden diariamente a las estaciones de limpieza que se localizan en medio de los canales y en donde podremos pasar toda una inmersión rodeados por varios ejemplares de gran talla.

Raja Ampat – Esta región de Indonesia es famosa por la riqueza de sus arrecifes, por la mayor concentración de especies marinas del planeta… y también por las mantas. A unas pocas millas al oeste de la isla de Kri se localiza un “Manta Point” francamente interesante. Si la corriente es suave o nula las mantas acudirán fundamentalmente a desparasitarse y si la corriente es fuerte acudirán a comer. En cualquiera de los dos casos veremos gran cantidad de mantas de arrecife, pero con la singularidad de que la mayoría de ellas son de la variedad negra.

Tofo – En la costa de Mozambique, este apartado lugar es otro de los puntos de encuentro – durante todo el año – de las mantas de arrecife. La gran concentración de nutrientes que tiene lugar en el canal de Mozambique atrae a gran cantidad de especies pelágicas, entre ellas tiburones ballena y mantas. Dado que sus hábitos alimenticios las conducen a zonas abiertas, lo normal es que los avistamientos tengan lugar en estaciones de limpieza a donde acuden para ser desparasitadas. Algo de paciencia y permanecer lo más quietos posibles nos garantizaran una inmersión de primera.

Estos son tan solo parte de los destinos destacados, pero tenemos que dejar en el tintero muchos otros: Bali, Islas de Andaman, Layang Layang, Sangalaki, Tubbataha, Malpelo, Sudan, Myanmar, Coiba, Tailandia, Isla del Coco, Palau, Salomón, Papúa, Galapagos,… Bucear con estos animales nos proporcionará vivencias realmente impactantes, pero también les ayudaremos a ellos. El buceo recreativo ya es en muchos de estos destinos una fuente de ingresos más importante que la pesca; una manta o una móbula vivas pueden dar más dinero que muertas. Entre todos podemos conseguir que sigan volando por los mares del planeta tierra.

Escrito por:

Felipe Barrio, Líder

Felipe Barrio - Fotógrafo de naturaleza e instructor de buceo

Cuenta con una larga trayectoria viajando por todo el mundo y realizando reportajes fotográficos para diferentes medios y organismos. Esto le ha permitido visitar más de 170 destinos, de lo más dispares, aportándole una experiencia como viajero tremendamente completa. Ha participado en más de 100 cruceros de buceo y realizado miles de inmersiones; ha explorado 95 pecios y ha liderado más de 100 grupos, tanto relacionados con el buceo como enfocados a la fotografía de vida salvaje y naturaleza.

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