Bitácora

Blackwater – Cómo y dónde

En el último año han proliferado en las redes sociales y en algunas publicaciones especializadas internacionales, imágenes y artículos sobre “Blackwater Dive”. Este boom nos puede llevar a pensar que es algo nuevo, pero nada más lejos de la realidad, ya que se tiene constancia de este tipo de inmersiones comenzaron a realizarse a mediados de los años 80. Este artículo tiene como objetivo añadir algo de luz a este “oscuro” tema, tan apasionante para la fotografía submarina; donde se encuentran los mejores lugares y como se recomienda practicar esta disciplina.

Para los menos conocedores del tema, comenzaremos por aclarar a que nos referimos con Blackwater Dive o Buceo de Aguas Negras. Fundamentalmente se encuadra bajo esta denominación a las inmersiones nocturnas que se realizan en aguas abiertas, profundas y alejadas del arrecife. Podríamos decir que cualquier punto del planeta en el que tengamos varios cientos de metros de profundidad podría ser candidato perfecto para hacer una inmersión de este tipo, ya que es en estas zonas donde abundan las criaturas que nos interesan y que conforman el plancton con ctenóforos, cnidarios, pyrosomas, crustáceos, moluscos e incluso peces, muchos de ellos en estado larvario o embrional. 

Llegado este punto, y pese a que estamos tratando con animales pelágicos, debemos de tener claro que fundamentalmente son criaturas de tan solo unos milímetros de tamaño, y que cuando se cita “un animal grande” en el entorno de blackwater, puede ser de tan solo tres centímetros de largo. Sean cual sean sus dimensiones, lo que tenemos asegurado es que será interesante.

Este tipo de buceo requiere de cierta logística especial, comenzando con el propio equipo de fotografía submarina y terminando con el equipamiento del barco con el que realicemos la inmersión. Comenzaremos con la logística que debería tener el barco, ya que podríamos plantear este buceo como cualquier otro, lanzándonos al agua y manteniéndonos en la cuota deseada, pero sería poco probable que obtuviéramos los resultados esperados; lo ideal en estas inmersiones es utilizar una embarcación pequeña, ya que el grupo ha de ser reducido…una maraña de burbujas o un laberinto de haces de luz pueden hacer imposible el trabajo, y que la barca no permanezca próxima al grupo, ya que los buceadores pueden estar muy próximos a la superficie, lo que supone un riesgo con la hélice del barco, aparte de la deriva por el viento puede hacer imposible que nos mantengamos próximos a la embarcación.

Como elemento de seguridad se recomienda utilizar una boya luminosa (no ligada al barco), que deje clara nuestra posición, y bajo la cual desplegaremos un cabo lastrado, y  a lo largo de este – por ejemplo, cada cinco metros –  colocaremos una linterna suficientemente luminosa como para que la veamos claramente a una veintena de metros; de esta manera tendremos un punto de referencia en el azul (o mejor dicho negro), tanto como punto de reunión como de límite de profundidad, ya que la orientación en este entorno puede ser complicada.

 Contando con todo lo anterior, pasaremos a las consideraciones que debemos de tener en cuenta en nuestro equipo personal. Hay que pensar que podemos estar rodeados de todo tipo de criaturas urticantes, por lo que un traje completo, capucha e incluso guantes pueden ser muy recomendables. El lastrado, lo más ajustado posible, nos garantizará no “colarnos” por debajo de la cota de seguridad marcada, algo en lo que puede ser fácil caer si centramos toda nuestra atención en una pequeña criatura que puede llevarnos varios minutos fotografiar, mientras perdemos todo contacto con nuestro ordenador de buceo. La iluminación en estas inmersiones es un punto clave, ya que no necesitaremos iluminar todo nuestro entorno, sino lo contrario; nuestra linterna principal ha de ser muy puntual, pero con poder de penetración, que nos permita localizar – aun a varios metros de distancia – ese pequeño destello sobre el tapiz negro al que poder dar alcance y descubrir que se trata de la criatura más singular que pudiéramos haber imaginado.

Es en ese momento cuando entra en escena el equipo de fotografía, que claramente ha de tener montado un objetivo macro, preferentemente un 50 o 60 mm, que nos permita enfocar lo más cerca posible y reducir al máximo el agua entre el motivo y nuestra cámara ya que este espacio – atraídos por la luz – puede ser una auténtica reunión de microorganismos que no nos interesan y que pueden hacer imposible el enfoque y/o la foto. El pequeño espacio que quede entre nuestros flashes (2 preferiblemente) y el motivo es el que sí debemos iluminar con un foco. Y si a todo lo anterior añadimos un ayudante, con una segunda linterna puntual, que busque el ángulo de iluminación adecuado para que nuestra cámara “vea” mejor el motivo, entonces todo perfecto. Ahora solo queda hacer la foto aplicando los habituales procedimientos de fotografía macro; plantearse lentes de aproximación puede complicar mucho el trabajo, ya que la imposibilidad de apoyo hace muy complicado el enfoque.

Teniendo claro el equipamiento y los fundamentos de la técnica, toca decidir dónde hacer nuestra inmersión de blackwater. Como indicábamos anteriormente, cualquier punto del océano podría ser válido; nuestra experiencia personal nos ha permitido hacer fotos de este tipo en lugares tan singulares como el Ártico, pero en el actual panorama internacional hay un reducido número de localizaciones que acaparan toda la atención de los fotógrafos. Kona (Hawai) parece ser el destino primigenio para esta práctica, favorecido por las extremas profundidades que se alcanzan a escasa distancia de la costa. Pasando al otro lado de Estados Unidos la zona de Florida puede ser una excelente opción, más concretamente las aguas que bañan la costa de Palm Beach y Júpiter; y el más reciente, Cozumel, en el Caribe Mexicano. Del continente americano saltamos al continente asiático, donde en los últimos años se está avanzando mucho en este tipo de buceo. Sin lugar a dudas el destino pionero en Asia para inmersiones de Blackwater ha sido Romblon (Filipinas) aunque en poco tiempo Anilao ha ido cobrando protagonismo y se están realizando trabajos realmente espectaculares, y por último destacaremos Lembeh, que pese a ser más conocido por su increíble muck diving está demostrando que también ofrece muchas posibilidades para esta disciplina fotográfica.

Hay que hacer hincapié en que es un tipo de buceo exigente, al que hay que dedicar mucho tiempo, ya que en una inmersión puede que solo consigamos localizar seis o siete animales de interés, y que en ocasiones las concentraciones de plancton dificultan aún más el trabajo, pero si perseveramos y elegimos bien nuestras opciones, los resultados pueden ser muy gratificantes.

LAS HERRAMIENTAS

Para poder realizar cualquier actividad que requiera una parte técnica, es necesario que dispongamos de las herramientas adecuadas, ya que de lo contrario conseguir los objetivos buscados será muy difícil o imposible. En el caso de la fotografía blackwater deberemos de disponer de un equipo fotográfico submarino que nos permita realizar fotografía macro.

Dado que las distancias focales largas nos exigen estar más apartados del objeto a fotografiar, se recomienda optar por un objetivo macro con estabilizador de imagen, como el 60 mm de Nikon (distancia de enfoque mínima 185 mm) frente al 105 mm (314 mm de distancia de enfoque mínima) pese a reproducir ambos a escala 1:1, en tierra. Si la caja estanca lo permite, es muy interesante disponer de enfoque manual o por lo menos la opción de bloqueo del enfoque a una distancia establecida.

Los flashes – recomendados dos unidades simétricas – deberán de ser potentes, ya que muchos de los motivos apenas reflejan la luz y por otro lado trabajaremos con diafragmas muy cerrados para obtener la mayor profundidad de campo posible en distancias tan reducidas. Como sistema de iluminación deberemos contar con una linterna puntual de cierta potencia, que es la que utilizaremos para la localización de los animales; por otro lado, es necesario montar un foco o linterna sobre la caja estanca, que nos servirá exclusivamente para iluminar en campo de trabajo y que la cámara pueda enfocar correctamente.

Charo Gertrudix, leader

Charo Gertrudix - Fotógrafa submarina y de naturaleza

A lo largo de su trayectoria profesional ha liderado multitud de viajes de buceo, así como diversas expediciones enfocados a la fotografía de fauna salvaje o viajes de caracter étnico, visitando más de 165 destinos en cinco continentes. Aparte de sus dotes como relaciones públicas e integradora de grupos, Charo ha desarrollado una intensa labor periodística, publicando sus fotografías en las más prestigiosas revistas especializadas en buceo. Siente pasión por los grandes tiburones, con los que le entusiasma bucear.

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Felipe Barrio, Líder

Felipe Barrio - Fotógrafo de naturaleza e instructor de buceo

Cuenta con una larga trayectoria viajando por todo el mundo y realizando reportajes fotográficos para diferentes medios y organismos. Esto le ha permitido visitar más de 170 destinos, de lo más dispares, aportándole una experiencia como viajero tremendamente completa. Ha participado en más de 100 cruceros de buceo y realizado miles de inmersiones; ha explorado 95 pecios y ha liderado más de 100 grupos, tanto relacionados con el buceo como enfocados a la fotografía de vida salvaje y naturaleza.

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