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Ubicados en la isla de Borneo, los estados malayos de Sarawak y Sabah constituyen un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza, la biodiversidad y las culturas indígenas. Este rincón del sudeste asiático, aún poco explorado por el turismo masivo, ofrece una experiencia única donde la selva tropical, la fauna endémica y las tradiciones ancestrales conviven en armonía.
En Sabah, el Parque Nacional de Kinabalu es sin duda el emblema natural del estado. Con el monte Kinabalu como protagonista, esta montaña de 4.095 metros es la más alta del sudeste asiático y atrae a montañistas de todo el mundo. Su ascenso, aunque exigente, no requiere experiencia técnica, y permite atravesar distintos ecosistemas, desde selvas tropicales hasta zonas alpinas, con más de 4.000 especies de flora registradas, incluyendo orquídeas, helechos gigantes y la famosa Rafflesia, la flor más grande del mundo.
En las cercanías de Sandakan, la Reserva de Sepilok ofrece la posibilidad de observar orangutanes en semilibertad, en un centro de rehabilitación que trabaja por la conservación de esta especie en peligro de extinción. Muy cerca, Labuk Bay permite el avistamiento de monos narigudos en su hábitat natural, mientras que el río Kinabatangan, próximo a la población de Sukau, es uno de los mejores lugares de Asia para realizar safaris fluviales. En sus aguas y riberas se pueden ver a los monos proboscis y macacos de cola larga, aunque también veremos macacos de cola de cerdo (Macaca nemestrina) y muchas otras especies como elefantes pigmeos, una nutrida población de aves e increíbles reptiles e insectos.
Las cuevas de Gomantong, famosas por la recolección de nidos de vencejo utilizados en la sopa de nido de ave, son otro punto de interés, tanto por su valor natural como cultural. Más al sur, el área de conservación de Danum Valley representa uno de los últimos refugios de la selva primaria de Borneo, con una biodiversidad impresionante y la posibilidad de alojarse en ecolodges que permiten una inmersión total en la naturaleza.
La Reserva de Vida Silvestre de Tabin, por su parte, es ideal para el avistamiento de fauna y la observación de aves. Son lugares con una gran variedad de primates (macacos, gibones, orangutanes…) y en donde se mezclan con infinidad de aves, elefantes pigmeos, calaos, insectos inimaginables, reptiles, batracios y los rinocerontes asiáticos (Dicerorhinus sumatrensis) y leopardo nuboso (Neofelis nebulosa), entre otros.
Y si no nos importa la escasez de comodidades y estamos dispuestos a realizar un trekking, el lugar clave es el área de conservación de Maliau Basin, un territorio virgen en donde poco más de 2.000 personas han entrado hasta la fecha y en donde podemos encontrar todas las especies más representativas de Borneo, junto a un río con saltos de aguas increíbles.
Sarawak, con su capital Kuching, es la puerta de entrada a una región exuberante en la que destacan parques nacionales como Bako, el más antiguo del estado, famoso por sus formaciones rocosas, playas desiertas y la presencia del mono narigudo o probóscide, una especie endémica de Borneo que se convierte en uno de los principales reclamos para los viajeros interesados en la fauna salvaje. En este entorno costero también se pueden observar jabalíes barbudos, lagartos monitor y una gran variedad de aves tropicales, todo ello enmarcado por manglares y selvas que se adentran en el interior.
Más al norte, el Parque Nacional de Gunung Mulu, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga uno de los sistemas de cuevas más extensos del mundo, incluyendo la famosa Cueva del Ciervo y los Pináculos de Mulu, formaciones de piedra caliza que emergen verticalmente en medio de la jungla, creando un paisaje de otro planeta. Este parque es también hogar de millones de murciélagos que, al atardecer, salen en bandadas desde las cavernas, ofreciendo un espectáculo natural inolvidable.
Otro enclave imprescindible es el Parque Nacional de Niah, donde se encuentran las cuevas que albergan restos humanos de más de 40.000 años, testimonio de la presencia humana más antigua en el sudeste asiático. La riqueza arqueológica se complementa con la belleza natural de la selva circundante, donde se pueden realizar caminatas guiadas y observar especies vegetales únicas. Similajau, Tanjung Datu y el área protegida de Maliau Basin, conocida como el “Mundo Perdido de Sabah”, completan el mosaico de espacios naturales que hacen de Sarawak y Sabah un destino imprescindible para el ecoturismo.
Además de su riqueza natural, Sarawak y Sabah destacan por su diversidad étnica. Los guerreros Ibans, conocidos por su historia de cazadores de cabezas, hoy son un pueblo hospitalario que recibe a los viajeros en sus longhouses tradicionales, donde se puede compartir comida, música y rituales. Los Bajaus, también llamados “gitanos del mar”, habitan las costas de Sabah y son expertos navegantes y pescadores, con una cultura ligada al océano. Los Dayaks, término que agrupa a varias etnias indígenas de Borneo, y los Orangs Asli, pueblos originarios de Malasia peninsular que también tienen presencia en Borneo, completan el panorama humano de esta región. La interacción con estas comunidades permite al viajero comprender la profunda conexión entre cultura y naturaleza que define a Borneo.
En resumen, viajar a Sarawak y Sabah es adentrarse en un mundo de selvas milenarias, especies únicas, paisajes sobrecogedores y culturas ancestrales. Es un destino ideal para quienes buscan experiencias auténticas, lejos del turismo convencional, y desean contribuir al turismo sostenible y responsable. La combinación de parques nacionales como Bako, Mulu, Kinabalu o Danum Valley, con reservas como Sepilok, Tabin o Labuk Bay, y la riqueza cultural de los Ibans, Bajaus, Dayaks y Orangs Asli, convierten a esta región en una joya natural y humana que merece ser descubierta. Para los amantes del ecoturismo, la fotografía de naturaleza, el trekking, el avistamiento de fauna o la inmersión cultural, Sarawak y Sabah ofrecen un abanico de posibilidades difícil de igualar.