Romblón

Descubrimientos Increibles

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La disciplina de macro extremo en Romblón nos llevará a realizar inmersiones en entornos diversos, que van desde los arrecifes coralinos a los fondos de rocas e incluso en puntos de muck diving, lo que en principio no lo hace muy especial, lo que si lo hace es como se plantea la inmersión y en lo que nuestros guías focalizaran su búsqueda. Lo primero que debemos tener claro es que muchas de las criaturas que nos irán localizando serán realmente pequeñas, y cuando decimos pequeñas estamos refiriéndonos a tamaños de entre 1 y 5 milímetros, pero también nos sorprenderán con animales “grandes”, de hasta 5 centímetros.

Trabajando bajo estos planteamientos de macro extremo, veremos cómo pasan totalmente desapercibidos vertebrados e invertebrados realmente interesantes, que en otras ocasiones podrían ser los protagonistas de la inmersión; si queremos que los guías los incluyan en la lista de especies de interés, solo tendremos que decírselo y rápidamente cambiaran el rango de tamaños, y listo.

Dentro de esa lista de especies indispensables, los opistobranquios ocupan un papel bastante destacado. Podremos encontrar animales inimaginables, como el nudibranquio fantasma (Melibe colemani) cuyo cuerpo parece estar compuesto por una maraña de filamentos, dejando ver su interior; las sacoglossas son otra de las joyas que desatan pasiones, especialmente las del género Cyerce.

Variedades como la Cyerce nigra o la Cyerce boubonica son auténticas piezas de coleccionista, pero se venderán caras ya que su tamaño – normalmente 2-3 mm. – exigirá que el fotógrafo se esmere al máximo. Por suerte muchos otros nudibranquios – como todos los Phyllodesmiun – nos darán algo de respiro, con tallas de varios centímetros y diseños realmente impactantes, que sin la ayuda de un auténtico guía especialista resultarían francamente difíciles de localizar.

Como sería de esperar, los crustáceos ocupan otro capítulo interesante, tanto por su variedad como por la singularidad de muchas de las especies que es posible descubrir. La más codiciada de todas es también una de las más pequeñas, y para verla tendremos que esperar a la noche y contar con la ayuda de una fuente de luz ultravioleta, que nos delatará su cuerpo fluorescente. Nos referimos a la gamba “sashimi” (por su cabeza color verde wasabi y su cuerpo color salmón), nombre común por la que es conocida pero aún por catalogar por parte de la comunidad científica. 

La gamba jorobada del coral blando (Alcyonohippolyte dossena) es otra de las rarezas, pero la lista puede ser interminable, con especies realmente raras y otras más comunes, pero no por ello menos atractivas, como las gambas dragón (Miropandalus hardingi) en sus diferentes variedades de color. Apartado especial a las gambas peludas, diminutas donde las haya y que en Romblón son realmente abundantes, y en todas sus variedades, desde las Phycocaris simulans hasta las Neostylodactylus litoralis, todas las oportunidades que queramos o que nuestra paciencia y pulso aguanten.

Y si los moluscos y crustáceos pueden ser un tema para días y días de trabajo fotográfico, los peces también nos brindarán buenos momentos, especialmente si nos centramos – como no – en los más pequeños, comenzando por algunos de los más diminutos como el caballito pigmeo de Severn (Hippocampus severnsi) o el pez payaso… pero en su fase de embrión. Junto a estos “pequeños”, iremos encontrando los típicos peces de arrecife de estas latitudes, pero hay que destacar algunas especies entre toda la variedad que podemos localizar, siendo unos de las más fotogénicas el gobio de ojo rosa (Bryaninops natans) y el gobio de coral esmeralda (Paragobiodon xanthosoma), aunque este último puede requerir una autentica sobredosis de paciencia y toda una inmersión.

Menos fotogénicos, pero considerado una especie difícil de ver es el gobio gamba magnífico (Tomiyamichthys sp.), pero si buscamos auténticas rarezas, nos tendremos que referir a uno de los peces pipa más raros y menos documentados: el pipa brillante (Halicampus nitidus). Las únicas pruebas documentales de su existencia estaban basadas en ejemplares puerto, y no fue hasta 2017, que se tomaron las primeras fotos de un ejemplar vivo en su entorno natural. Dichas imágenes fueron obtenidas por el equipo de Ultima Frontera, durante una expedición del Explorer Club.

Anteriormente hacíamos referencia a las inmersiones de blackwater, o buceo nocturno en aguas abiertas, como una de las especialidades de este destino, en la que por cierto fueron pioneros a la par que algún otro centro de Hawái. Ciertamente, este tipo de buceo puede llegar a ser tanto o más interesantes que los tradicionales de arrecife.

Estas inmersiones se realizan por la noche y en aguas abiertas a la búsqueda de plancton. Para los “no iniciados” esto puede sonar a pérdida de tiempo o buceo para “frikis” (…de esto último, realmente algo tiene), pero cuando dominamos la técnica y elegimos el lugar adecuado, los resultados pueden ser – por lo menos – sorprendentes. Tenemos que pensar que muchas de las especies del arrecife, durante su fase larvaria y juvenil, son pelágicas, que sumado a todos los organismos que habitualmente forman parte de este hábitat, dan como resultado un conjunto de encuentros que sorprenden en todo momento.

Cangrejos en su fase megalopa, juveniles de grandes vertebrados, pero de tan solo unos milímetros de tamaño, brillantes cefalópodos, tenóforos o feroces opistobranquios pelágicos como los ángeles de mar que parecen salir de una película espacial. Estamos seguros de que en los próximos años esta modalidad fotográfica comenzará a estar en la mente de muchos fotógrafos submarinos, y Romblón será uno de eso destinos clave, tanto por su macro extremos como por sus “aguas negras”.

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