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Lo más Destacado de Roatan y Utila
Lo primero que llama la atención del visitante es que, pese a estar en pleno Caribe, no hay grandes complejos hoteleros ni masificaciones turísticas de ningún tipo. Las Islas de la Bahía han sabido, y querido, desarrollar un formato de turismo más relajado y en muchas zonas altamente enfocado a los buceadores. El resultado es que todo parece estar más encajado en el entorno natural, y este se ve menos deteriorado por el impacto humano.
El Caribe siempre destaca por la claridad de sus aguas y en sus arrecifes podemos encontrar algunas especies circuntropicales, tales como mantas, tiburones ballena, águilas marinas, delfines o tortugas carey, y muchas otras que solamente podremos contemplar en estas latitudes, algo que le da un valor añadido al destino.
Roatan en la mayor de las islas del archipiélago, y punto habitual de entrada para muchos de los visitantes. Pese a los 45 kilómetros de la isla, los mejores puntos de buceo se concentran en el tercio noroeste, lugar donde se creó la reserva marina y en donde también se localiza el Instituto de Ciencias Marinas de Roatán (RIMS), gracias al cual podremos realizar algunas de las actividades más especiales. El buceo en Roatán es un buceo fácil y apto para todos los niveles, sin que por ello decepcione a los buceadores más expertos, gracias a la variedad de inmersiones que ofrecen estos fondos.
Si optamos por la modalidad de resort, tendremos la comodidad de concentrarnos en una zona donde los puntos de inmersión no están muy alejados, y gracias a las rápidas y potentes embarcaciones se alcanzan en un tiempo que no suele superar los 30 minutos, lo que permite realizar hasta tres buceos diarios, con una cuarta inmersión nocturna algunos días, aunque si esto nos sabe a poco, podremos añadir alguna inmersión desde la costa. Si, por lo contrario, elegimos la modalidad de crucero, las distancias adquieren menor importancia, y podremos ampliar el número de inmersiones hasta las 4 diurnas y una nocturna diaria adicional.
Como es de esperar una gran parte de estas inmersiones se enfocan a explorar los arrecifes coralinos que rodean la isla, en los que encontraremos suaves laderas repletas de corales duros, esponjas y gorgonias, que contrastan con otros fondos con más buceo de pared. En ambos casos encontraremos los típicos peces de esta región, tales como los peces ángel reina o el pez ángel francés; sorprenden las concentraciones de peces loro que en ocasiones se producen, así como el buen número de variedades de peces cirujano y todo tipo de meros, desde chernas casi tan grandes como nosotros hasta delicadas cabrillas de pocos centímetros.
Las Islas de la Bahía, en general, tienen buena fama como destinos para los fotógrafos aficionados al macro. Con la ayuda de los guías casi con toda seguridad que encontraremos caballitos de mar, y en las gorgonias son frecuentes las cipreas flamingo y ovúlidos, aunque como suele ser habitual es en la noche cuando a este tipo de fotografía se le suele sacar mayor partido ya que muchos de los cefalópodos y crustáceos son más activos cuando se oculta el sol.
Pero si la vida pequeña es uno de los alicientes de este buceo, sin lugar a duda una de las actividades más deseadas son las que se pueden realizar con los delfines, organizadas – si estamos en resort – por el Instituto de Ciencias Marinas de Roatan. Esta institución, con el apoyo del resort Anthony´s Key, lleva varias décadas investigando la fauna de la región y muy especialmente los cetáceos.
Como forma de financiación organizan diferentes actividades con delfines, pero para interactuar más con los animales, lo mejor es el snorkeling, pese a que en ocasiones ofrecen buceo (de momento esta actividad está suspendida hasta nuevo aviso). Antes de entrar en el agua se recibe una formación sobre los delfines y cómo comportarse con ellos; posteriormente se tiene un contacto con ellos, sin sumergirnos, y la tercera fase en compartir una vivencia única con toda la manada, nadando entre ellos y dejándoles que interactúen con nosotros. La experiencia es realmente gratificante, ya que tendremos la oportunidad de interactuar con varios delfines, de una manera increíble.
En Roatán no sólo son peces, invertebrados y mamíferos marinos. A poca distancia de la costa también encontraremos dos pecios perfectos para el buceo recreativo. Estos barcos hundidos se encuentran reposando sobre un fondo de arena y cualquier buceador recreativo puede tener acceso a todas las zonas. El más pequeño es el Aguila, un carguero hundido en 1998; la profundidad máxima de esta inmersión no supera los 14 metros, y podemos realizar un interesante recorrido tanto por su exterior como por el interior de la sala de máquinas, conservada en muy buen estado.
El otro barco, hundido tras un incendio, es el Odyssey, tenía 100 metros de eslora, pero cuando nos sumerjamos solo encontraremos dos secciones, prácticamente separadas entre sí esa distancia: la impresionante proa y la superestructura de popa. El resto del barco lo constituía una gran bodega abierta, que con la fuerza del mar se ha colapsado. Tan solo la popa da para varias inmersiones, pudiendo recorrer varias plantas intercomunicadas. Dos inmersiones que no hay que perderse.
Aunque La isla principal da para muchas inmersiones, si nuestra opción es el crucero, dejaremos atrás la Isla de Roatán, durante una parte de la singladura, para alcanzar las costas de la isla de Utila, así como los islotes que conforman Cayo Cochinos, y por supuesto el legendario Bajo del Coco, un punto clave para el encuentro con fauna pelágica y tiburones de arrecife. Quitando el bajo, el resto de las inmersiones mantiene las mismas características que podemos encontrar en Roatan, con el añadido de incorporar un par de pecios más, entre los que destaca el Halliburton.
Sus restos se localizan cerca del puerto de Utila, tras su hundimiento en mayo de 1998 para crear un arrecife artificial y un lugar más para el buceo. No es un gran carguero, ya que solo mide 30 metros de eslora, pero los pecios siempre son un punto de interés para los buceadores y para los peces, ya que muchos de ellos se concentran sobre estos restos. Podremos contemplar peces ángel gris, real y francés, serránidos de diferentes tallas y de variados aspectos, salmonetes, grammátidos, peces mariposa y algunos ballestas pequeños.
Y si nos gusta el buceo y la adrenalina, nada mejor que una cita con los tiburones. En varios puntos del recorrido del crucero, y como salida especial desde el resort, es posible tener encuentros con tiburones de arrecife del Caribe, especialmente si se los motiva con algo de pescado. El atractivo no consiste en darles de comer, sino en poder estar contemplándolos plácidamente y nadar junto a ellos, ya al final, los guías abrirán un pequeño cubo con restos de peces que desaparecerán en un par de segundos. Un tipo de inmersiones muy interesantes, especialmente para aquellos buceadores que tienen cierto reparo con estos animales y que, tras esta experiencia compartiendo casi una hora a escasa distancia de ellos, podrán conocerlos mejor y empezar a disfrutar al máximo.
Pero en un destino de vacaciones no todo tiene por qué ser buceo, pese al importante número de inmersiones por semana que podremos realizar, si optamos por un plan más relajado también podremos hacer recorridos en kayak, disfrutar de playas privadas, disfrutar de las fiestas nocturnas o simplemente tumbarnos en la hamaca del porche de nuestra habitación mientras leemos un buen libro, rodeados de una naturaleza exuberante. Todo esto y mucho más es lo que las Islas de la Bahía nos ofrecen.