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Lo más destacado de Revillagigedo
Algunas especies pelágicas son pequeñas – como por ejemplo las sardinas -, pero si buceamos en estas aguas posiblemente es porque buscamos grandes animales y sin duda alguna la especie más representativa de Socorro sea la manta gigante o manta oceánica, a la que identificaremos – entre otros rasgos – por su difuminado negro en el borde de las aletas. Son animales majestuosos, realmente grandes y con un comportamiento tranquilo y proclive a interactuar con los buceadores. Los avistamientos suelen tener lugar en aguas abiertas a cierta distancia del arrecife, en donde el buceador se convierte en un punto de referencia y atracción para estos gigantes, que acuden – en ocasiones en pequeños grupos – literalmente a curiosear, pasando toda la inmersión yendo y viniendo de un buceador a otro o girando alrededor de estos.
Las mantas son, sin duda alguna, la parte más relajante de estas inmersiones, ya que por otro lado tendremos a los tiburones (pelágicos y no pelágicos) y su inquieto comportamiento suele imprimir un ritmo muy diferente al buceo. Las especies más emblemáticas que pueblan estas aguas son los tiburones martillo (Sphyrna lewini) y los tiburones sedosos (Carcharhinus falciformis) y tanto a unos como a otros podremos encontrarlos de forma aislada o en grupos de decenas de individuos, pero con un denominador común: aguas muy abiertas y a una cota relativamente profunda. Los martillos son tremendamente plásticos, con sus marcados movimientos lentos y sinuosos y su inconfundible silueta; los sedosos son el extremo opuesto, con un comportamiento más nervioso y movimientos rápidos y “eléctricos”, que en el caso de individuos aislados los lleva – en ocasiones – a aproximarse vertiginosamente a los buceadores, para girar en el último segundo y alejarse tan rápido como llegó.
Tanto en el azul como merodeando por las zonas rocosas podremos encontrar a los corpulentos tiburones galapagueños (Carcharhinus galapagensis) que suelen mantener cierta distancia con los visitantes, aunque si tenemos paciencia y permanecemos estáticos podremos ganarnos su confianza. Y aunque la lista de posibles tiburones puede ser algo más extensa y completarse con encuentros muy interesantes, como el tiburón tigre o el tiburón puntas plateadas, el permanente protagonista suele ser el martillo.
No podemos dejar de citar a la especie más frecuente en las inmersiones en estas islas y que estaría entre las “menos pelágicas”: el tiburón puntas blancas de arrecife o Triaenodon obesus. Son relativamente pequeños, ya que no suelen superar el metro y medio de largo y se les suele encontrar reposando en el fondo rocoso, aunque en muchos de los islotes de Socorro esta opción no existe, ya que el fondo está a cientos de metros, por lo que estos avistamientos tienen la singularidad de producirse en las terrazas que se reparten en las paredes oceánicas y que son auténticos puntos de reunión de estos tiburones, que en ocasiones se amontonan unos sobre otros.
Regresando de nuevo al azul, podremos continuar con nuestra lista de encuentros interesantes, y no todos son peces. Si permanecemos cerca de la superficie puede que seamos objeto de atención de las aves marinas, que se sumergirán para ver qué somos y qué podemos ofrecerles; también es posible que recibamos la visita de algún león marino, tortugas marinas o incluso que nos encontremos con una ballena jorobada, aunque uno de los encuentros “diferentes” más frecuentes sean los delfines, muy abundantes en la zona.
Pero no hay que olvidar que en las Revillagigedo podemos pasar de un entono de aguas oceánicas a uno de arrecife rocoso en tan solo unos pocos minutos de aleteo, y que siguiendo a un cardumen de carángidos o a un veloz peto, podemos terminar en ese otro entorno que también nos ofrece un conjunto de interesantes posibilidades que no deberíamos pasar por alto, ya que este ecosistema es muy diferente al de los arrecifes de coral y muchas de las especies que podemos encontrar son realmente diferentes, e incluso algunas de ellas exclusivas de estas islas, como es el caso del pez ángel de Clarión. Los serránidos son muy abundantes y muchos de ellos, como el mero enjambre (Cephalopholis panamensis), pueden contemplarse merodeando entre las rocas.
Los meros cuero (Dermatolepis dermatolepis) son muy diferentes, y no solo por su aspecto sino en su comportamiento en general, ya que son inquietos, nadan libremente y forman grupos numerosos. Junto a ellos, y por todos los rincones del arrecife, veremos numerosos peces cirujano, peces trompeta y centenares de peces lima y ballesta en sus diferentes variedades, formas y colores, siendo el más representativo el pez ballesta de cola roja (Xanthichthys mento), y por supuesto un extenso catálogo de lábridos, con su principal exponente en las viejas (Bodianus diplotaenia).
En resumen, es fácil afirmar que las islas de Socorro, San Benedicto y Roca Partida son garantía de emocionantes encuentros. Un lugar en donde los grandes pelágicos ocupan un destacado papel y en donde cada minuto bajo el agua es una nueva posibilidad para bucear con uno de los grandes señores del océano.