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Lo más destacado de Palau
Como suele ocurrir con estos destinos punteros, un solo viaje de una o dos semanas resulta insuficiente para poder bucear en todos los puntos de interés, pero sí tendremos la garantía de que cada una de las inmersiones que realicemos resultará más que satisfactoria. Podemos comenzar por una inmersión típica como New Drop-off, una pared oceánica en donde se mezclan los tiburones con las grandes gorgonias y los corales blandos junto a centenares de peces tropicales. Es un buceo fácil en donde un tranquilo recorrido por la pared nos dará la oportunidad de establecer la cota de profundidad que más nos guste, mientras nos cruzamos con alguna tortuga, todo tipo de peces que compiten en belleza y colorido, los puntas blancas de arrecife – una especie muy frecuente en todas las inmersiones – y los innumerables invertebrados, que exigen una minuciosa exploración de cada rincón del arrecife.
Los escualos son muy frecuentes en todas las inmersiones, siendo posible ver habitualmente tiburones puntas blancas de arrecife, leopardo, puntas negras y grises, pero son estos últimos los que ocupan un papel protagonista en determinadas inmersiones que se realizan en Blue Corner y Peleliu Corner. Para disfrutar al máximo de estos lugares la clave está en saltar al agua minutos antes de que comience la corriente entrante, procedente de aguas abiertas. Los buceadores se colocan en la parte superior de la pared, justo en el veril, y cuando comienza a notarse la corriente se ancla el cabo de corriente en una zona sin coral, se gana flotabilidad positiva, y como una boya anclada se queda sobre el arrecife de cara a la corriente recibiendo la visita de decenas de tiburones.
Al principio se muestran tímidos, pero según aumenta la fuerza de la corriente y acuden todos los peces, el alimento centra toda su atención y los buceadores quedan relegados a un segundo plano, pasando ante ellos como si estos no existieran. Pero estos puntos no solo atraen escualos, también podremos ver barracudas, carángidos y los descarados napoleones, que no dudan un segundo en unirse al grupo de buceadores, como si quisieran enterarse de qué nos llama tanto la atención.
Algo diferente, aunque igualmente bueno para los grandes animales, es Ulong Channel. Como todo canal la corriente entrante y las aguas claras lo hacen perfecto para la inmersión, y en sus laderas podremos contemplar buenas concentraciones de todo tipo de corales, tanto duros como blandos, y entre estos un interminable ir y venir de todos los peces propios de este ecosistema. Atraídos por el aporte de alimento y de oxigeno que supone la marea, grandes y pequeños se concentran en los puntos de más fuerza; los carángidos – en compacta formación – se mueven como un único organismo que gira sobre sí mismo; las barracudas, también en cardumen, se muestran más tranquilas y aparentan ser un muro impenetrable que avanza suavemente en búsqueda de sus presas, y entre unos y otros los inquietos tiburones.
Otro de los canales más famosos es German Channel, donde es posible vivir situaciones similares a las de otros puntos de corriente, pero con el aliciente de que cuando no hay corriente sus macizos coralinos más exteriores se convierten en estaciones de limpieza de tiburones, pero fundamentalmente de mantas de arrecife. Si mantenemos la distancia con estos puntos y dejamos que estos gigantes del mar se relajen, podremos disfrutar de su presencia durante toda la inmersión.
Pero no todo en Palau mide más que nosotros, también hay multitud de puntos de arrecife donde simplemente hay que disfrutar de este tipo de fondo y sus habitantes. Estos fondos son tremendamente ricos, y la política proteccionista de las últimas décadas ha ayudado mucho a que prolifere aún más la vida marina. Por el día los vertebrados ocupan todo el protagonismo, y en una hora de inmersión podremos contemplar varios cientos de especies diferentes: lábridos, peces cardenal, namorados, meros grandes y pequeños, peces cirujano, peces conejo, mariposas, ballestas, globos, cofres, payasos, escórporas, peces soldado, ardillas, murciélagos, labios dulces, loros, cornetas,… una larga y apasionante lista que no nos dejará impasibles.
Pero si el día es un hervidero de peces, la noche es el momento de crustáceos, moluscos, cefalópodos, estrellas de mar, etc. Algunos peces de hábitos más nocturnos, como el pez cocodrilo, morenas, rayas o algunos peces escorpión también estarán presentes, pero los invertebrados suelen restarle importancia, siendo estos los auténticos protagonistas de la noche.
De la oscuridad de la noche pasaremos a la oscuridad interior de los pecios. Para muchos buceadores Palau no es uno de esos destinos para “barcos hundidos”, pero pocos conocen que estos fondos atesoran más de 60 pecios, y más de una docena de los cuales se sitúan dentro de los límites del buceo recreativo. Naufragios de grandes dimensiones, procedentes de la flota imperial japonesa y que fueron hundidos por la aviación estadounidense durante la II Guerra Mundial, concretamente en la operación Desecrate One https://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Desecrate_One a finales de marzo de 1944.
La mayoría de estos pecios se encuentran en buen estado y garantizan una interesante inmersión explorando su exterior o una apasionante inmersión, si nuestra formación nos lo permite, explorando los más profundos rincones de su interior. Cañones, fusiles, minas, cascos, munición, motores, bidones y muchas otras cosas es lo que encontraremos por sus bodegas o en cubierta, todo ello rodeado por esponjas, corales, anémonas, gorgonias y todo tipo de peces de arrecife. Pecios de más de 100 m de eslora, perfectos para el buceo recreativo; los más destacados son: Choyu Maru, Helmet Wreck, Iro Maru y Thesio Maru.
Y prosiguiendo con los entornos cerrados, otro punto indispensable es Blue Hole, una amplia cavidad que se abre a media pared y que en cuyo interior hallaremos una enorme bóveda que supera los 20 metros de altura y que es surcada por los rayos de sol que penetran a través de los tres agujeros azules de la parte alta. Una experiencia de ingravidez total, con agua cristalina y unos contraluces que hacen la delicia de los fotógrafos. Otra de las cavernas más visitadas es Siaes Tunnel una cavidad horizontal con diferentes “ventanas” sobre las cuales – gracias a la canalización de la corriente marina – han proliferado grandes gorgonias y alcionarios de considerable tamaño. Y si nos gustan las cuevas, podremos seguir con Virgin Blue Hole y terminar en Chandelier Cave, perfecta para esas inmersiones poco profundas del último día antes de volar, con diferentes salas aéreas y un buen número de formaciones cársticas.
Jellyfish Lake o el lago de las medusas se formó hace más de 10.000 años, y es uno de los dos lagos de estas características que existen en el mundo, cuya singularidad reside en que en el momento de su formación determinadas especies marinas quedaron en su interior y han evolucionado de una forma peculiar. En este caso lo más destacado son las medusas doradas de la especie mastigias; más de cinco millones de individuos habitan en las aguas de este pequeño lago, y la evolución los ha llevado a perder sus glándulas urticantes, por lo cual podemos zambullirnos entre ellas sin ningún tipo de protección. Un espectáculo natural incomparable.
Las inmersiones con nautilus (Nautilus belauensis) puede ser un complemento perfecto a un crucero de buceo, ya que esta inmersión se realiza normalmente en salidas diarias. Estos cefalópodos de aspecto primitivo viven a grandes profundidades y son capturados con una nasa, para ser ascendidos muy lentamente y que no sufran daños, y puestos nuevamente en libertad, momento en el cual nosotros estaremos presentes. Los nautilus son animales tranquilos, y pese a su tremenda voracidad no son agresivos con los buceadores.
Su fisiología es realmente curiosa, como por ejemplo su ojo carente de córnea y cristalino con una pupila abierta en contacto con el agua; posee noventa tentáculos, pero estos no tienen ventosas como otros cefalópodos, no tienen bolsa de tinta y su caparazón es un auténtico precursor del submarino moderno, con diferentes celdas en la que inyectan gas y regulan su flotabilidad. Un fósil viviente que nos recuerda a los amonites y con el cual solo es posible bucear hoy en día en Palau. Un motivo más para que este sea uno de nuestros destinos obligados.