Malpelo

Emoción bajo las aguas de Colombia

Lo más destacado de Malpelo

Como es de suponer, para poder bucear en estos fondos la única alternativa es el crucero, que tras más de 20 horas de navegación traslada a sus pasajeros hasta su destino final, en donde les estarán esperando unos “sufridos” militares y un biólogo de Parques Nacionales, que viven en un espartano refugio, sin agua corriente (dependen solo del agua de lluvia) y al que acceden por una escala de cuerda que pende de una aparatosa estructura metálica. Ya en la isla, el barco prácticamente no se mueve de su fondeadero y todas las inmersiones se realizan con barcas segundarias que alcanzan los islotes circundantes en tan solo unos minutos. Como suele ser frecuente es este tipo de localizaciones, las condiciones del mar determinan en gran medida los lugares en que se puede bucear, ya que los puntos están muy expuestos, principalmente los islotes o los bajos. Por suerte los puntos más costeros son siempre un refugio para inmersiones más tranquilas, pero el visitante ha de ir dispuesto a enfrentarse con inmersiones complejas, en muchas ocasiones, con corrientes y fuerte oleaje. Pero superados estos puntos, que en definitiva para un buceador con suficiente experiencia no resultan tan complejos, la recompensa es más que suficiente.
El paisaje que domina el fondo submarino está formado por grandes bloques rocosos, que en ocasiones dejan claro que proceden de derrumbes y desprendimientos de la isla principal. Pese a que podemos contemplar algunos corales duros, estos no son muy relevantes, mientras que los pólipos naranjas o las esponjas planas que tapizan las rocas imprimen un gran colorido en determinados puntos de buceo. Pero es de imaginar que los invertebrados no son el atractivo principal de las inmersiones, aunque si pueden serlo – en determinados momentos – los pequeños peces, muy abundantes y con algunos endemismos muy significativos; pese a todo el protagonismo siempre está dominado por los peces medianos, pero que forman gigantescos cardúmenes, o directamente por los grandes animales.
La especie más representativa del buceo en Malpelo es el tiburón martillo; estos escualos suelen verse en el 90% de las inmersiones, incluso en la típica inmersión de chequeo. En ocasiones los encuentros son puntuales, con uno o dos ejemplares que merodean en los arrecifes someros, hasta cientos de individuos que componen auténticos telones de fondo, normalmente en aguas más profundas. Una técnica muy habitual es acudir a las denominadas estaciones de limpieza, algunas de ellas claramente marcadas con una baliza que registra los tiburones marcados. En estos puntos los buceadores se distribuyen entre las rocas y solo hay que esperar a que los tiburones, martillos y galapagueños, se acerquen para que los peces ángel bandera o los mariposa barbero realicen su trabajo.
En otras ocasiones los martillos no se buscan en el fondo sino que los buceadores se adentran en el azul, suspendidos entre dos aguas y arrastrados por la corriente. En estas exploraciones es posible encontrar también grandes cardúmenes de carángidos o impresionantes concentraciones de bonitos y de atunes de aleta amarilla, que en la mayoría de los casos son acompañados por grupos de tiburones sedosos, que muestran mucha curiosidad por los buceadores, a los que se suelen aproximar con mucha inmediatez, especialmente en las cotas menos profundas.
Otro de los atractivos del buceo en estas aguas es la posibilidad de encuentros con el mayor de los peces, el tiburón ballena. Estos avistamientos se pueden producir en cualquier momento y en cualquier punto; en ocasiones estos gigantes patrullan cercanos a la costa, pero en otros casos el encuentro puede tener lugar en aguas abiertas. Pese a su tamaño – pueden alcanzar los 16 metros de largo – son animales muy tímidos y la mejor técnica para que no se asusten es quedarse estático o nadar junto a él, en paralelo y no aproximarse demasiado a su cabeza. En muchas ocasiones el encuentro dura tan solo unos segundos, pese a todo la experiencia es siempre apasionante.
Pero en Malpelo, pese a su fama, no solo hay tiburones. Sus fondos están poblados por una rica y diversa fauna semitropical, entre la que es posible contemplar desde simpáticos blénidos a majestuosas águilas marinas. Estos últimos animales, que por lo general no son muy fáciles de ver, o por lo menos de cerca, en algunos puntos de la isla son realmente abundantes y toleran muy bien, y de una manera sorprendente, la presencia de los buceadores. Otros animales muy presentes en estas inmersiones son las morenas, que parecen estar por todas partes; son tan abundantes que en muchas ocasiones se ven amontonadas, formando un bloque de cuerpos enmarañados.
Las viejas son los lábridos más destacables, quizá por su tamaño y brillante colorido, especialmente los machos, que compiten por protagonismo con los serránidos, animales muy variados en estos arrecifes y entre los que llama la atención el mero de cuero, que en ocasiones forma pequeños cardúmenes muy vistosos y que en su fase de alevín se dota de una librea a rayas blancas y marrones que le da un mimetismo casi perfecto cuando se oculta entre las púas de los erizos. Los cirujanos también son dados a agruparse al igual que los pargos, formando grupos realmente grandes y en ocasiones impenetrables., y que son atacados por las lechas y otros depredadores. Más tranquilas se muestran las barracudas, quizá sabedoras de su fuerza, con estilizados cardúmenes, muy frecuentes cerca de la costa.
La riqueza en nutrientes de estas aguas hace que la lista de especies sea muy larga, y el visitante podrá sumar a su colección de avistamientos a los macareles salmón, los singulares peces halcón gigantes, una larga muestra de peces ballesta y lima, todo el catálogo de peces cofre y globos e incluso el espectacular pez sapo gigante. Todo ello hace que el buceo en Malpelo sea apasionante y que haya pasado a integrar la lista de destinos indispensables para un buceador viajero y amante de los grandes animales.

Solicita información sobre nuestros programas

Política de privacidad

Recibir información periódica.