Malapascua

Cara a cara con el Zorro

Lo más destacado de Malapascua

Las primeras inmersiones que se suelen realizar están situadas cerca de la isla principal. Lugares tranquilos y con un tipo de buceo sin grandes complicaciones, apto para todos los niveles, siendo este un denominador común de la inmensa materia de inmersiones en Malapascua. Estos arrecifes son por lo general planos o de una suave ladera, con algunas paredes de corto recorrido. El lecho marino suele estar formado por arena o cascajo, sembrado de grandes bloques rocosos en los que han proliferado los corales blandos y esponjas, que le dan a estas inmersiones un colorido realmente llamativo; no solo son abundantes los corales, sino que algunos alcionarios han alcanzado tamaños muy considerables. Este tipo de entorno sirve de refugio a una numerosa población de pequeños peces de brillantes colores y todo tipo de formas, mientras que entre los bloques rocosos circulan ejemplares de otras especies de mayor talla, aunque por lo general no suelen ser excesivamente grandes.

Estos mismos lugares, junto con algunos otros puntos muy próximos a la playa, ofrecen unas inmersiones nocturnas realmente interesantes. Podremos optar por seguir explorando zonas de arrecife coralino, en las que el lecho de cascajo le dará un aliciente especial, ya que durante la noche muchas criaturas singulares ocupan ese territorio, como por ejemplo algunos crustáceos, nudibranquios, simpáticos peces sapo e incluso algunos tiburones pequeños de hábitos nocturnos.

Curiosamente, pese a que estas inmersiones son realmente de primera, finalmente muchos buceadores terminan decantándose en la noche por los fondos más de pura arena con pequeñas algas entremezcladas con zonas de cascajo y diminutos parches de coral o anemonas solitarias. En este tipo de fondos la noche es un hervidero de curiosos animales, con caballitos de mar, pulpos de anillos azules compartiendo territorio con otros cefalópodos de diferentes especies, infinidad de nudibranquios, los crustáceos más peculiares, peces pipa robustos, jóvenes peces ballesta, … 90 minutos de inmersión que se pasan en un abrir y cerrar de ojos.

Y de la noche y sus pequeños moradores, a la vida de más peso que encontraremos en los bajos e islas exteriores. Uno de los lugares destacados lo ocupa la isla de Kalanggaman, claro ejemplo de enclave idílico del trópico.  Aparte  de lo atractiva que puede resultar esta isla, el buceo es altamente recomendable, ya que tendremos ocasión de poder hacer un excelente buceo de pared con un paisaje increíble, en el que destacan las grandes gorgonias, los alcionarios de dimensiones inusuales y sobre todo las concentraciones de corales negros; ya en la parte alta de la pared, desde donde accederemos a un arrecife de plataforma, podremos disfrutar no solo de los numerosos peces propios de este entorno sino también del encuentro con algunas tortugas, rayas y tiburones puntas blancas. Algo parecido ocurre en Isla de Gato, a una hora de navegación de Malapascua; un pináculo repleto de corales, con infinidad de peces y la permanente presencia de tiburones puntas blancas descansando en el fondo o nadando próximos a los corales duros, e incluso en los túneles.

Pero sin lugar a duda, los bajos de Monad Shoal y Kemod Shoal son algunas de las inmersiones más solicitadas. Estos bajos exteriores no son tan ricos en corales blandos, y el paisaje está más dominado por rocas y corales duros, pero a favor tiene que son lugares perfectos para el avistamiento de fauna más pelágica, como águilas marinas, túnidos, barracudas e incluso mantas, y por supuesto tiburones. En ambos lugares es posible tener encuentros puntuales con tiburones grises o puntas blancas de arrecife, pero el auténtico protagonismo lo tienen los tiburones zorro.

El mejor momento del día para contemplar estos elegantes escualos es poco después del amanecer, por lo que la salida de puerto suele tener lugar antes de que el sol empiece a despuntar. La inmersión con los tiburones zorro suele tener un perfil muy simple, ya que en la mayoría de los casos consiste en realizar un corto recorrido hasta el punto designado para nuestro grupo, y tras llegar a él quedarse el resto del tiempo sin moverse, simplemente disfrutando del espectáculo. Los tiburones suelen tener un comportamiento tímido en los primeros minutos, pero tras superar esta etapa de desconfianza y adaptación, la distancia entre tiburones y buceadores puede ser inferior al metro.

Son animales majestuosos, que se contonean de una manera hipnótica con lentos movimientos de su desproporcionada cola, tan larga como el propio cuerpo. Sus grandes ojos negros conectan en todo momento con las sorprendidas miradas de los buceadores que, si respiran lentamente, con poco ruido y movimientos pausados, conseguirán una auténtica interacción con estos escualos que superan los tres metros de largo. Inmersiones que no nos cansaremos de repetir, y que realmente hacen de Malapascua uno de los puntos clave, a nivel mundial, para la contemplación de los tiburones zorro.

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