Isla del Coco

Tiburones y mucho más

Isla del Coco

La estratégica localización de la Isla del Coco, al sureste de Socorro y al noreste de Malpelo y del archipiélago de las Galápagos, hace que sea un lugar visitado por todo tipo de fauna pelágica, desde tiburones ballena a mantas oceánicas, tiburones martillo, tiburones galapagueños, tiburones sedosos, peces vela o ballenas jorobadas. A todos estos visitantes hay que sumar las especies residentes, como los tiburones puntas blancas de arrecife, los tiburones tigre, las águilas marinas, etc.

Todo esto hace que cada una de las inmersiones en estos fondos rocosos sea una auténtica aventura, en la que todo es posible, y que cada vez que saltemos al agua la experiencia puede ser de lo más diversa y sorprendente. La Isla del Coco es, sin duda alguna, una cita obligada para los amantes del buceo de alta tensión.

Uno de los puntos de inmersión que más fama han dado a este buceo es el Bajo Alcyone, una montaña submarina que aflora hasta poco más de 20 metros de la superficie, y que es punto de reunión de infinidad de especies marinas, aunque lo más atractivo suelen ser los tiburones, desde los puntas blancas de arrecife (Triaenodon obesus) a los tiburones martillo (Sphyrna lewini), que suelen formar grupos. Estos encuentros suelen captar la atención de los buceadores y pueden llegar a eclipsar a muchos otros animales realmente interesantes, tales como águilas marinas, morenas, tortugas, pargos, meros, etc.

Otro de los platos fuertes de este buceo comienza cuando se oculta el sol.  En este tipo de destinos no suele ofrecerse buceo nocturno, ya que las posibles corrientes pueden resultar arriesgadas para esta actividad, pero en Cocos también esto es especial. Las bahías del norte de la isla (bahía Chathan y bahía Wafer) ofrecen una protección perfecta para poder realizar inmersiones nocturnas, al igual que la costa este de Isla Manuelita. Estos tres lugares ofrecen un buceo muy similar, con fondos planos poco profundos, y con un objetivo principal: los tiburones puntas blancas de arrecife cazando. El espectáculo es único, pudiendo ver a decenas de estos animales recorrer nerviosos el arrecife en busca de presas, que cuando son localizadas generan una explosión de actividad entre los escualos. NOTA IMPORTANTE: por el momento, las inmersiones nocturnas están restringidas.

Pero Isla Manuelita no solo se frecuenta en la noche, por el día su vertiente oeste ofrece algunas de las mejores inmersiones del destino. El paisaje submarino está formado por grandes bloques de piedra que se prolongan a lo largo de la ladera, hasta alcanzar el lecho arenoso. Este caos de bloques sirve de protección para numerosos peces, que se agrupan en pequeños cardúmenes, pero también resulta perfecto como escondite para los buceadores, que solo tienen que esperar la llegada de los tiburones martillo a las diferentes estaciones de limpieza. Las oportunidades para contemplar estos carismáticos animales son increíbles, y junto a ellos otros tiburones como galapagueños o puntas blancas, cardúmenes de barracudas, grandes rayas mármol y cardúmenes de carángidos. Pero si todo esto no es suficiente, aún podemos recibir una última visita, protagonizada por los tiburones tigre, que suelen merodear alrededor de todo el islote y que se acercan a curiosear entre los buceadores.

Otros islotes que circundan la isla principal suelen ser foco de atención para otras inmersiones. Lugares como Roca Solitaria, Roca Sumergida, Roca Vikingo o Roca Sucia ofrecen un perfil muy similar, con laderas muy pronunciadas que descienden hasta más de 40 metros y sobre las que se ha formado un laberinto de bloques y terrazas que sirven para que los tiburones puntas blancas reposen. Ante la ladera o adentrándose en el azul podremos ir teniendo encuentros apasionantes, con los omnipresentes martillos y los interminables cardúmenes de carángidos. Estas inmersiones son también una buena oportunidad para encuentros con delfines, tiburones ballena y solitarios ejemplares de tiburón tigre.

Sin duda alguna el buceo en Isla del Coco está enfocado a los grandes encuentros, pero sería un error no prestar atención al ir y venir de muchas otras especies de menor talla, pero que resultan igualmente interesantes. La mayoría de los animales nos recordarán a sus familiares cercanos de ecosistemas más cálidos, aunque en los fondos del Pacífico de Costa Rica su aspecto es algo diferente con buen número de endemismos. Los peces ángel, abundantes pero no muy variados, están claramente representados por el pez bandera (Holacanthus passer), diferentes son los serránidos, de los que podremos contemplar una gran diversidad, desde el singular mero de cuero (Dermatolepis dermatoletis) a la corpulenta cabrilla sardinera o mero leopardo (Mycteroperca rosácea); también son muy abundantes los peces globo, los peces loro y los peces cofre, entre otros, aunque las especies pequeñas más destacable son los peces sapo gigantes (Antennarius commerson) y los peces murciélago de labios rojos (Ogcocephalus darwini).

Grandes o pequeños, en el fondo o en el azul, de día o de noche, solitarios o en cardúmenes… la Isla del Coco tiene mucho que ofrecer y está esperándonos, para que podamos disfrutar al máximo con cada una de las inmersiones.

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