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Lo más Destacado de Halmahera
Lo primero que suele llamar la atención es la práctica ausencia de otros buceadores, por lo que en la inmensa mayoría de inmersiones estaremos solamente los componentes de nuestro grupo, que en ocasiones puede ser de tan solo seis u ocho personas, lo que supone un auténtico lujo. Cuando descendemos unos metros la sorpresa suele ser mayor de lo que esperábamos, dado que no es normal encontrar arrecifes tan saturados de corales duros, esponjas, gorgonias y corales blandos, y todo ello bañado por un agua tan clara que nos permite disfrutar al máximo de estos paisajes submarinos teniendo como telón de fondo un sinfín de peces en todas direcciones.
La topografía de estos fondos es muy variada, pero lo menos destacado son las paredes, ya que los lugares más impresionantes suelen encontrarse en arrecifes planos o de ladera, amplios canales o impresionantes bajos. Si se quiere contemplar cualquiera de estos puntos en su máximo esplendor hay que insistir a los guías para que nos lancen al agua en los momentos en que la corriente es más notable, o por lo menos que sea representativa; en ocasiones los repuntes de marea generan corrientes realmente importantes, algo que nos dará ocasión de realizar un buceo a la deriva, recorriendo una extensa zona y constatando la grandiosidad de esos arrecifes, con recorridos de 70 y 80 minutos sin dejar de contemplar un arrecife interminable repleto de una variedad de especies alucinante, un viaje a distintas velocidades que también nos dará oportunidad de contemplar los peces que nadan en todas direcciones.
En las planicies donde dominan las acróporas veremos infinidad de anthias, damiselas y muchos otros peces pequeños que forman grandes cardúmenes que parecen tapizar a los corales, mientras que cuando el paisaje se transforma en una continua sucesión de bloques coralinos, la presencia de grandes esponjas de barril se alterna con las coloridas gorgonias o las llamativas oreja de elefante; es en este tipo de fondo donde contemplaremos muy habitualmente tiburones puntas negras de arrecife, grises y puntas blancas. Son también lugares muy visitados por las tortugas, los labios dulces o los cardúmenes de fusileros y cirujanos. Como cabe esperar, siempre tendremos que estar atentos al azul, ya que nos puede deparar sorpresas como el paso de águilas marinas, encuentros con mantas o la visita de algún compacto cardumen de barracudas.
Pero si los largos recorridos a la deriva son emocionantes, más aún lo son las inmersiones en los bajos. Estos lugares son puntos privilegiados para la captación de nutrientes, especialmente si la corriente impacta sobre ellos, razón por la cual las gorgonias y los corales blandos proliferan de una forma sorprendente, dando como resultado un paisaje submarino de un colorido inimaginable.
Lo bueno de este tipo de buceos es que siempre podemos elegir entre la ladera protegida de la corriente o la más afectada por esta, y por consiguiente la que más acción de fauna vertebrada nos brindará. La mayoría de los bajos, o por lo menos los más interesantes, son relativamente pequeños, por lo que en una hora de inmersión podemos darles una o dos vueltas, disfrutando de las partes más tranquilas y de las zonas más exigentes.
A finales del siglo XV algunas especias tenían un valor que superaba al precio del oro, lo que generaba que estas semillas fueran buscadas por todos los navegantes. Colón partió en busca de una ruta occidental a las tierras de las especias, aunque su hallazgo fue muy diferente y sobradamente conocido; años después, en septiembre de 1519 una tripulación de 244 hombres, entre los que se encontraban Magallanes y Elcano zarparon con el objetivo de llegar a las Islas de la Especiería (las Molucas – Indonesia), destino que finalmente alcanzó únicamente Elcano, llegando a Tidore (Halmahera) en noviembre de 1521. Con las bodegas repletas de clavo, prosiguió viaje llevándole a lo que sería la mayor hazaña en la historia de la navegación – la primera vuelta al mundo – que finalizaría en septiembre de 1522, llegando nuevamente a España tan solo 18 hombres.
Es evidente que Halmahera es un lugar perfecto para disfrutar del paisaje submarino en su máxima expresión, y para que los aficionados a la fotografía submarina desarrollen todas sus habilidades de la foto de ambiente, pero estos fondos también encierran un mundo diminuto y en ocasiones oscuro. Si optamos por sumergirnos en algunos puntos más próximos a la costa, iremos encontrando un entorno muy diferente, con menos corales y más monocromo, donde las arenas oscuras y el cascajo tapizan el fondo, adelantándonos que este es el momento de cambiar de lente y afinar la vista para ir descubriendo curiosas criaturas de lo más pintorescas. Algunas de estas inmersiones nos ofrecerán un puro muck diving, pero otras serán una mezcla de cascajo y pequeños corales, incluso gorgonias, que nos garantizarán otro tipo de encuentros, como nudibranquios, pequeños crustáceos, platelmintos o juveniles de diferentes variedades de peces.
El resultado final de esta combinación de entornos y paisajes submarinos da como resultado un buceo realmente único y apasionante, que hacen de Halmahera uno de los destinos más excepcionales del actual panorama mundial del buceo en el trópico. Un lugar que en el pasado atesoró codiciadas especies terrestres y que en nuestros días nos ofrece otro tipo de tesoros naturales, en esta ocasión bajo sus aguas, un mundo que debemos proteger para seguir siglo tras siglo disfrutando de su riqueza.