Fiji

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Las principales zonas de buceo de Fiji se localizan al sureste de la isla de Vanua Levu, al  sur de Viti Levu y en las islas, islotes y bajos que se encuentra en el estrecho que separa ambas islas, que es la  zona conocida como “Aguas de Bligh”. A lo largo de esta larga extensión es posible localizar una tremenda variedad de tipos de fondos, que van desde impresionantes paredes oceánicas  hasta arrecifes poco profundos, pasando por arrecifes de ladera, fondos de arena con parches de coral, fondos de cascajo, canales y por supuesto  “boomis”; estas formaciones, a modo de grandes cilindros coralinos no son exclusivas de este destino, ya que también se encuentran en la Gran Barrera Australiana  o en Papúa Nueva Guinea, pero es cierto que son muy representativas del tipo de buceo de Fiji.

Su parte superior suele estar colonizada por corales duros, entre los que proliferan infinidad de pequeños peces que encuentran entre estas estructuras la protección idónea, pero estos animales son también un foco de atención para veloces depredadores como los carángidos y las barracudas, y por otro las mantas suelen ser visitantes puntuales, en busca de limpieza por parte de los diminutos lábridos.

En cuando nos apartamos de la zona superior y recorremos la verticalidad de sus costados, los boomis suelen estar cubiertos de corales blandos y gorgonias, que encuentran en esta ubicación el lugar perfecto para estar lo más expuestos a cualquier corriente y por lo tanto a la captura de nutrientes. La diversidad de especies y colores es realmente impactante y pronto se entiende que Fiji esté considerada la capital mundial de los corales blandos.

Estos boomis no tienen por qué ser formaciones aisladas, sino todo lo contrario. En ocasiones podemos recorrer un amplio valle submarino a lo largo del cual se van sucediendo diferentes formaciones cercanas entre sí, pero que parecen haber evolucionado de forma independiente, siendo cada uno de ellos un diminuto ecosistema independiente. Podemos estar buceando en uno dominado por los alcionarios multicolores y en nuestro siguiente salto pasar al universo de las gorgonias, para minutos después sorprendernos con un boomi donde los crinoideos tienen el protagonismo, y por supuesto todo ello “aderezado” con todo tipo de peces tropicales de lo más colorido.

Por lo general la fauna vertebrada que prolifera en estos arrecifes verticales suele ser de tamaño mediano y pequeño, desde peces halcón, mariposa o damiselas hasta labios dulces, peces ángel, loros o meros, que suelen ser los de mayor talla, aparte de las tortugas marinas. También tendremos ocasión de ir descubriendo nudibranquios, gusanos planos y curiosos crustáceos, estos últimos especialmente durante la noche.

Pero en Fiji no solo veremos fauna pequeña, en algunos canales y en paredes son muy frecuentes los encuentros con cardúmenes de carángidos y de barracudas, así como meros patata y por supuesto tiburones; son habituales los tiburones grises y los puntas blancas de arrecife y menos habituales, aunque igualmente frecuentes, los leopardo y los puntas plateadas. Aunque si lo que buscamos son tiburones grandes, también los tendremos, y muchos.

En abril de 2004 algunos lugareños de Fiji, en colaboración con un centro de buceo local, crearon la Reserva Marina de Tiburones de Arrecife, en la zona del estrecho de Beqa, entre la isla del mismo nombre y la población costera de Pacific Harbour, en la región sur de la isla de Viti Levu.

En estos arrecifes se encuentra una importante población de tiburones, pudiendo verse con normalidad hasta ocho especies diferentes en una sola inmersión. Las especies más habituales son los tiburones limón, los tiburones toro (de enero a octubre), tiburones grises, tiburones puntas plateadas, tiburones nodriza leonado, tiburones puntas negras de arrecife, tiburones puntas blancas de arrecife y tiburones tigre, aunque este último es menos frecuente que el resto de las especies indicadas. 

Estas inmersiones suelen ser realmente apasionantes, ya que aparte de los tiburones, la concentración de pargos y la presencia de meros gigantescos es impactante, aunque sin duda alguna los auténticos protagonistas siguen siendo, en todo momento, los escualos. Nada más sumergirse los buceadores se ven rodeados por decenas de tiburones nodriza, algo que ya sería aliciente suficiente para una buena inmersión, pero esto es solo el principio, ya que pronto acuden los tiburones grises y algunos ejemplares de puntas blancas y puntas negras.

Cuando todos los buceadores se encuentran ubicados entre las pequeñas rocas del fondo, el resto de divemasters saltan al agua junto con un cubo repleto de pescado, y esta es la señal para que a la cita acudan el resto de los tiburones, que son los de mayor tamaño. Algunos puntas plateadas y un importante número de corpulentos tiburones toro comienzan a nadar ante los buceadores trazando amplios círculos que poco a poco van estrechando, aproximándose más y más a los buceadores, hasta prácticamente rozarse con ellos.

En ocasiones este hipnótico carrusel se deshace repentinamente y esa es la señal de que el tiburón tigre acude también a la reunión, aunque por desgracia esta visita es menos frecuente de lo deseado, pero pese a ello, estás inmersiones pueden considerarse de las mejores del mundo para bucear con tiburones. Cuando se acaba el pescado la actividad decae poco a poco hasta quedar tan solo las irreductibles nodrizas leonados, momento perfecto para explorar el arrecife circundante e incluso visitar un barco hundido.

En resumen, una escapada a este exótico rincón de los Mares del Sur puede ser una de esas experiencias submarinas apasionantes en donde todo buceador, sea cual sea su preferencia, encontrará esa inmersión soñada.

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