Jordania

Eterna Ciudad Rosa

Lo más destacado de Jordania

Jordania ha sido, desde hace más de 10.000 años, un territorio visitado por innumerables culturas, que han dejado su rastro y que hacen de este país un destino de gran interés. Entre los diferentes lugares a visitar, hay que destacar enclaves tan legendarios como la ciudad nabatea de Petra, el valle del Jordán, el Mar Muerto, las ruinas romanas de Jerash o alguno de los castillos de la época de las cruzadas.

La antigua ciudad de Petra

De los muchos puntos de interés, posiblemente el más conocido sea la ciudad nabatea de Petra, situada en el sur, que fue excavada en la roca hace más de 2.000 años, y que muestra un conjunto de monumentales construcciones que la hacen realmente peculiar y única.  Los diversos restos arqueológicos y monumentos arquitectónicos que se conservan desde la prehistoria hasta los períodos medievales brindan un testimonio excepcional de las civilizaciones, ahora perdidas, que se sucedieron en esta zona.

También conocida como la Ciudad Rosa, por ser de arenisca roja, es un lugar fascinante que ha sido habitado desde tiempos prehistóricos. En la Antigüedad, fue en un importante punto de encuentro para las caravanas comerciales que viajaban entre Arabia, Siria, Egipto y Fenicia. Su arquitectura única, que en parte fue esculpida en la roca y otra parte construida en medio de un paisaje montañoso impresionante, la convierte en uno de los sitios arqueológicos más famosos del mundo y es de obligada visita al menos una vez en la vida. En Petra, se pueden apreciar las influencias de las antiguas tradiciones del Oriente y la arquitectura helenística, creando un lugar lleno de historia y belleza.

Patrimonio Mundial por la UNESCO, el valor excepcional de esta antigua ciudad reside en la extensión de su elaborada arquitectura de tumbas y templos; sus lugares religiosos; los canales, túneles y presas de derivación que aún hoy se conservan, junto con una vasta red de cisternas y embalses que en la antigüedad controlaban y conservaban las lluvias estacionales, y los extensos restos arqueológicos que incluyen minas de cobre, templos, iglesias y otros edificios públicos.

La fusión de fachadas arquitectónicas helenísticas con templos y tumbas nabateos tradicionales excavados en la roca, como el Khasneh, la Tumba del Palacio, la Tumba de la Urna, la Tumba Corintia y el Deir («monasterio»), representa un logro artístico único y excepcional. Estas ruinas pueden visitarse en el día, bien desde Amman o desde Aqaba, pero si se quieren explorar con detenimiento, vale la pena destinar algo más de tiempo y pasar al menos una noche en la zona.

Amman

Pero Jordania es mucho más que Petra, y el propio Amman es una clara muestra. En la capital del país, habitada desde el neolítico, podremos apreciar el contraste de una ciudad moderna salpicada por ruinas antiguas, saborear la cultura árabe actual, con sus numerosas mezquitas, sus muchos comercios y una gastronomía deliciosa.

Lo cierto es que la capital de Jordania encierra siglos de historia en sus colinas o ‘jebels’. La Ciudadela, situada en Jebel al-Qala’a, que aún conserva una extensa muralla, es un testimonio vivo de las civilizaciones que han habitado la región. Entre sus principales monumentos destacan el Templo de Hércules, el Palacio Omeya y los restos de una basílica bizantina. Aquí es posible también hacer una visita al Museo Arqueológico.

Del periodo romano, la ciudad, conocida como Filadelfia, conserva un gran teatro, otro emblema de la ciudad, que resalta la importancia cultural de la ciudad en la antigüedad. Explorar estos sitios históricos ofrece una ventana al pasado y una comprensión profunda de la herencia cultural de la ciudad.

La ciudad arqueológica de Jerash

A pocos kilómetros de Amman, es posible visitar el complejo de ruinas romanas mejor conservado: Jerash. La ciudad de Gerasa (así fue bautizada por los romanos) fue construida en el siglo II y marcaba la frontera suroeste del imperio romano. El yacimiento arqueológico ha sido excavado desde la década de 1920. Sus extensos restos incluyen una plaza ovalada rodeada por una columnata, una larga calle con columnas, dos teatros, santuarios, baños públicos, un hipódromo y un arco. En la actualidad el visitante puede contemplar interesantes monumentos aislados, pero al mismo tiempo pasear por las calles y hacerse una idea de lo espectacular que fue esta ciudad.

El Mar Muerto

Otro punto clave, cuando se visita Jordania, es el Mar Muerto. Situado a 400 m. bajo el nivel del Mediterráneo y con un índice de salinidad altísimo, este Mar tuvo una gran importancia en la antigüedad, ya que era una importante ruta comercial. Los nabateos, entre otros pueblos, ya eran conscientes del valor de los globos de asfalto natural que flotaban en la superficie, incluso los egipcios eran clientes asiduos de este material que usaban en el proceso de embalsamiento de momias. Bañarse en sus aguas es una experiencia curiosa, ya que flotaremos inusualmente, pero para los amantes de los tratamientos termales, el Mar Muerto es una visita obligada.

Reserva de la biosfera de Dana y Feynan

La Reserva de la Biosfera de Dana es un área que desborda belleza, historia y biodiversidad. Como única reserva de Jordania que abarca las cuatro zonas biogeográficas del país (mediterránea, irano-turana, saharo-árabe y sudanesa), reúne especies de Europa, África y Asia. Esta combinación de comunidades naturales en una sola zona es única en Jordania, y muchos de los animales y plantas de la Reserva de la Biosfera de Dana son muy poco comunes. Hasta ahora, se ha registrado un total de 800 especies de plantas y 449 especies de animales en la reserva. Veinticinco de estas especies se encuentran en peligro, como el gato del desierto, el lobo de Siria, el cernícalo primillo y el lagarto de cola espinosa.

En la reserva es posible realizar diferentes recorridos, de duraciones muy diversas. Uno de los más populares es Trail de Dana a Petra (72 Km). Este tramo de la Jordan Trail es realmente alucinante y ha sido calificado por National Geographic como una de las mejores 15 rutas de senderismo del mundo. El sendero baja por el pueblo de montaña de Dana hasta Wadi Feynan y la espectacular meseta montañosa de Wadi Araba. Esta región alberga distintas zonas climáticas, ecosistemas variados, desfiladeros ocultos y asombrosos laberintos de colinas y valles que muestran la amplia variedad geológica de la región.

Las vistas varían desde majestuosas y épicas cumbres hasta pacíficas y fértiles tierras de cultivo con nuevos paisajes que aparecen cada pocos kilómetros. El aspecto más destacable y memorable de este tramo es la salida a la gran joya nabatea de Petra. Esta es una buena oportunidad para entrar en la ciudad por la “puerta negra” y seguir las huellas de los antiguos comerciantes. Pocas rutas pueden incluir un sitio tan espectacular como Petra.

Wadi Run

Wadi Rum o “valle de la Luna”, descrito como Marte en distintos largometrajes de Hollywood, es un cuento de hadas árabe que espera ser descubierto. Este lugar, hogar de tribus nómadas beduinas, es un tranquilo rincón de estrellas, arena y sol; se trata del complemento perfecto al epicentro de Amán. Wadi Rum, habitado en el pasado por los nabateos en épocas prehistóricas, permite al visitante perderse en enormes paisajes y líneas del horizonte. La quietud del desierto calma el interior y despeja la mente de los visitantes.

Este sitio es uno de los sitios jordanos del patrimonio mundial de la UNESCO, y brinda la posibilidad de realizar vistas cortas, para contemplar estrellas en la noche y realizar excursiones de día, pero también podremos dedicar varias jornadas para disfrutar de un trekking o una travesía en 4×4. Una alternativa es conectar Wadi Run con Petra, una ruta de una semana de duración a lo largo de una de las franjas naturales más largas de la Jordan Trail. Aquí, en el vacío e impactante desierto, con sus espectaculares formaciones rocosas, la observación de estrellas y la paz alcanzan su punto álgido. Este tramo combina wadis profundos y abruptos con llanuras abiertas y arenosas.

Y algo más corto, el recorrido de Wadi Rum a Áqaba. El itinerario pasa por debajo de los elevados acantilados de Jabal Rum y Jabal Um Ishrin, y atraviesa el icónico paisaje de Wadi Rum: “vasto, resonante y divino» según escribió Lawrence de Arabia. Continuando por el magnífico paisaje desértico, la ruta pasa por los acantilados de Jabal Khazali y Jabal Qattar, y serpentea entre los panoramas únicos y coloridos de las montañas desérticas de arenisca en Wadi Rum. Aquí, el sendero sigue antiguos caminos de pastoreo, avanzando por wadis del desierto y sobre montañas de granito con vetas de basalto.

Otrasl lugares de interés

A poca distancia encontramos otro de los puntos de interés, como es la ciudad de Madaba. Esta ciudad ya aparece referenciada en la Biblia, y en nuestros días es más conocida por sus increíbles mosaicos bizantinos y los visitantes pueden contemplar el mapa más antiguo de la “Tierra Santa” construido en el año 560 D. de C.

A unos kilómetros hacia el sur, podremos alcanzar la fortaleza de Mukawir, la antigua “Maquero” y que ofrece unas increíbles vistas del Mar Muerto y de las colinas de Jerusalén. Esta fortaleza fue construida bajo el mandato de Herodes el Grande y posteriormente paso al poder de Herodes Antipas, y entre sus muros tuvo lugar la conocida danza de los siete velos – protagonizada por Salomé – y el encarcelamiento de San Juan Bautista. También en la zona se localiza otro punto de interés bíblico, como es el Monte Nebo, lugar donde se cree está enterrado Moisés, y donde las ruinas de dos iglesias bizantinas de los siglos IV y VI y que conservan espectaculares mosaicos.

Las cruzadas también dejaron su huella en las tierras jordanas, y podemos visitar castillos interesantes. A poca distancia de Jerash se encuentra Qalaat al Rabad, un castillo árabe del siglo XII, pero hay muchos otros salpicados por todo el desierto, siendo los más conocidos los de Kerak, Qatranah, Shobak y Qasr Amra.

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