Cebú y Bohol

El corazón submarino de Filipinas

Lo más Destacado de Cebú y Bohol

Filipinas en un archipiélago formado por centenares de islas situadas en una región clave para la biodiversidad marina, y la mayoría de ellas ofrecen unas oportunidades increíbles para el buceo. De todo este extenso abanico de posibilidades para el viajero, una región – Bisayas Centrales – atesora un conjunto de puntos de inmersión que por sus características lo hacen ser un auténtico tesoro para el buceador, en pleno corazón del país. De entre todas las zonas que componen la región, nuestra propuesta de buceo se centra en dos grandes islas y algunos de sus islotes cercanos: Cebú y Bohol.

CEBÚ

Comenzaremos por Oslob, una pequeña población situada al sur de la isla de Cebú, un lugar polémico y al mismo tiempo muy atractivo para cualquier amante de los tiburones. Lo singular de este lugar es que hasta hace poco tiempo los pescadores locales capturaban tiburones ballena, habiendo diezmado más del 80% de la población de estos animales que migraban por estas aguas. Tras algunos artículos de denuncia y otras acciones, se consiguió que los lugareños pudieran ver al tiburón ballena “vivo” como una fuente de ingresos más interesante, y en la actualidad se dedican a alimentar a los tiburones que nadan ante sus costas. Ahora la polémica es otra: finning o feeding.

Polémicas aparte (nosotros los preferimos vivos) la experiencia es interesante. Desde una barca un lugareño les da a los tiburones pequeños camarones y estos gigantes de más de 12 metros se relajan y siguen dóciles al barquero, sin sentirse molestos por la presencia en el agua de buceadores. Tras casi una hora de ir y venir de tiburones ballena de todos los tamaños, estos colosos regresan de nuevo a las aguas abiertas, tranquilos y seguros de que ahora nadie les atacará.

El resto de las inmersiones que proponemos en Cebú se concentran ante la población de Moalboal, uno de esos lugares que parecen atesorar, en apenas unos kilómetros de costa, todo aquello que un buceador sueña con encontrar en un viaje: un arrecife impecable, una diversidad biológica abrumadora y la sensación constante de estar explorando un mundo que se renueva a cada metro. La pequeña población, situada en la costa oeste de Cebú, se asoma al mar donde ofrece a los buceadores un auténtico microcosmos submarino, un escenario donde conviven especies casi imposibles de ver en otros lugares y donde cada inmersión se convierte en un descubrimiento.

La península de Copton marca el inicio de este recorrido submarino, y en su extremo norte aparece Carbage, una pared que desciende primero hasta los 25 metros antes de formar un amplio escalón y perderse más allá de los 45 metros. Cuando la corriente se intensifica, el lugar cobra un dinamismo especial: barracudas, carángidos y algún tiburón pequeño se acercan atraídos por la abundancia de alimento, mientras las gorgonias y las esponjas de barril, enormes filtradores, se abren al flujo constante de nutrientes. Pero lo que realmente define a Moalboal, y que aquí se hace evidente desde el primer instante, es la omnipresencia de la vida pequeña. Pequeños peces y otros muchos invertebrados… pululan por todo el arrecife, y basta detenerse unos segundos para comprobarlo: diminutas criaturas se mueven entre los corales, se camuflan en las grietas o se balancean suavemente al ritmo de la corriente.

Más al sur, frente a la playa de White Beach, la plataforma coralina se extiende hasta los 9 metros antes de transformarse abruptamente en una pared vertical. A lo largo de ella se suceden inmensos corales negros, gorgonias de látigo y esponjas oreja de elefante, creando un paisaje que parece diseñado para sorprender. Si uno se acerca a cualquier coral negro, descubrirá peces navaja suspendidos entre sus ramas, casi inmóviles, mientras pequeñas damiselas se mueven nerviosas a su alrededor. Las esponjas, por su parte, esconden a los siempre llamativos peces sapo, que permanecen inmóviles y perfectamente mimetizados, esperando a que el buceador los descubra.

En la parte alta, donde la arena y el cascajo dominan el fondo, la vida se multiplica: rayas que se deslizan silenciosas, platelmintos ondulantes, nudibranquios de colores imposibles, gobios atentos, cangrejos y mantis que se esconden en sus madrigueras. Con suerte, incluso puede aparecer el rarísimo pez escorpión diablo (Iminicus didactilus), enterrado en la arena y mostrando esas largas garras que antes fueron aletas. Todo este espectáculo deja en segundo plano el pequeño pecio de un bimotor que descansa en la zona, rodeado de pececillos que lo han convertido en su refugio.

Pero la fauna mediana y pequeña, que siempre es la más abundante, queda por completo eclipsada en Panagsama, como consecuencia de un gran banco de sardinas que desde hace años es residente de esta zona. Este espectacular telón de fondo nos seguirá permitiendo descubrir animales peculiares, como el gobio biocelado o el pez escorpión demonio, junto a otras más comunes como las tortugas marinas.

A pocos minutos de navegación, la pared de Visaya comienza a tan solo cinco metros de profundidad, y aunque sus gorgonias, corales blandos y duros serían el principal atractivo en cualquier otro lugar, aquí quedan relegados por la explosión de vida diminuta que domina la inmersión. Las anémonas albergan hasta diez especies distintas de peces payaso, cada una con sus colores y comportamientos característicos, y bajo su manto se esconden cangrejos de porcelana y gambas comensales. Los crinoideos, auténticos jardines vivientes, son el hogar de langostas elegantes y las fascinantes gambas carenadas, que parecen flotar entre los brazos plumosos de estos equinodermos. Entre ellos, el tímido pez ventosa se desplaza con movimientos casi imperceptibles, como si temiera romper la armonía del lugar.

La pared continúa hacia el sur y se transforma en Kasai, donde el universo de “critters”, como dicen los anglosajones, alcanza su máxima expresión. Cada cohombro o estrella de mar suele tener su propio séquito de parásitos: minúsculas pero bellísimas gambas y cangrejos que se mueven con delicadeza sobre sus hospedadores. Mientras tanto, peces mariposa, salmonetes, peces ángel, doncellas y lábridos recorren la zona sin descanso, contrastando con la inmovilidad de los peces escorpión y los peces sapo, que parecen esculpidos en el arrecife. Pero el espectáculo más hipnótico lo ofrecen los peces gato, que forman cardúmenes compactos moviéndose al unísono con un ritmo casi coreografiado, como si obedecieran a una música que solo ellos pueden escuchar.

A casi cinco kilómetros de la costa se encuentra la pequeña Isla Pescador, cuyo sector norte ofrece una pared espectacular, literalmente cubierta de esponjas, coral negro y gorgonias gigantes que descienden más allá de los 50 metros. Aquí la fauna es tan variada como abundante: peces sapo que suelen encontrarse por encima de los 30 metros, peces escorpión perfectamente camuflados, morenas que asoman entre las grietas, peces mariposa que añaden color al paisaje, halcones de hocico largo, gobios que viven en las gorgonias y peces conejo que se desplazan en pequeños grupos. Los invertebrados tampoco decepcionan: nudibranquios de formas extravagantes, estrellas de mar y una amplia diversidad de crustáceos completan un paisaje submarino vibrante.

En el sector sur de la isla, la plataforma de arena y cascajo entre los 3 y 9 metros da paso a una pared extraplomada que se pierde en la oscuridad. En ocasiones, pelágicos como mantas, tiburones pequeños e incluso algún tiburón ballena se acercan a curiosear. Repetiremos los encuentros con peces pipa fantasma, pez escorpión hoja, pez león enano, peces navaja y pez aguja anillado se dejan ver con relativa facilidad. En la arena, durante la parada de seguridad, pueden aparecer auténticas joyas: polillas de mar, falsos peces piedra de apenas dos centímetros, pez rata o las siempre llamativas gambas arlequín.

En el extremo sur de la península de Copton, Tonggo ofrece un buceo sencillo, ideal también para snorkel. Aunque la población de peces es menor que en otros puntos, la abundancia de invertebrados compensa con creces. Las gorgonias y esponjas mantienen su gigantismo característico, y entre los peces destacan los globos, los cofres y los payasos rojos. Entre los invertebrados, los cangrejos araña decorados y las gambas en las gorgonias látigo son especialmente llamativos.

Para los más experimentados, Sunken ofrece un desafío: un descenso en el azul hasta los 25 metros, con corriente fuerte y una pared dominada por gorgonias gigantes que dan refugio a meros y otros serránidos poco frecuentes. Con suerte, es posible ver bancos de túnidos y algún tiburón gris o de puntas blancas de arrecife, completando así un recorrido que convierte a Moalboal en una apasionante alternativa de viaje.

BOHOL

Bohol emerge en el corazón de las Bisayas como una isla donde el tiempo parece deslizarse con la misma calma que sus aguas, un lugar en el que cada inmersión revela un universo distinto y siempre sorprendente. Sus arrecifes, tapizados de corales duros, gorgonias monumentales y esponjas de colores intensos, albergan una vida marina que combina lo diminuto y lo majestuoso con una naturalidad asombrosa.

Uno de los puntos de obligada visita es la isla de Balicasag, al sureste de Bohol. Lugares como Black Forest, Rico´s Wall o Rudy´s Rock nos garantizarán inmersiones en un arrecife de estupendo coral y una gran cantidad de peces de arrecife, aunque en la mayoría de las ocasiones toda la atención se centra, por lo menos en una gran parte del buceo, en los tremendos cardúmenes de carángidos. Centenares de jureles de ojo grande nadando al unísono en espiral pueden resultar hipnóticos, y atraen a otros depredadores de mayor tamaño, como los tiburones puntas blancas de arrecife o barracudas.

Pero si conseguimos apartar la atención de estas grandes bolas de peces, pronto veremos alguna tortuga en el azul o reposando sobre los cotrales, junto a una gorgonia gigantesca o una colorida esponja oreja de elefante, y tras ella cualquiera de los peces mariposa, peces ángel, loros o labios dulces que nadan por todos los rincones del arrecife.

Pese a que en la ruta de Bohol podremos tener grandes encuentros, no hay que olvidar que el buceo en Filipinas es en gran medida famoso por la vida pequeña, y en esta zona tampoco defrauda. La Isla de Cabilao, en el extremo norte del recorrido, es costumbre ir al encuentro de los caballitos pigmeo, y estos no faltan a la cita; los más abundantes son los tradicionales bargibantis, inconfundibles por su cuerpo recubierto de protuberancias y considerado el mayor de los caballitos de mar pigmeos, con hasta 2 cm. de longitud, pero también es fácil de encontrar otro algo menor y menos frecuente, el denise que suele mostrarse de color amarillo y con un cuerpo más estilizado.

Estas especies nunca las encontraremos en la misma gorgonia, ya que el primero solo coloniza la Muricella y el segundo las Acanthogorgra. Pero no todo es de talla minúscula, en estos arrecifes podremos disfrutar con infinidad de peces típicos de estas latitudes, como gobios, peces conejo, mariposas de lo más singular, peces cofre, lagartos, peces globo gigante, anthias y los simpáticos peces payaso, entre los que sin duda alguna destaca la especie Amphiprion ocellaris o falso payaso, aunque las auténticas estrellas suelen ser los aparatosos peces sapo amarillos, de una talla realmente considerable que en ocasiones se ven acompañados de otros de mucho menor tamaño.

Si la riqueza en vertebrados de estos fondos es digna de mención, los invertebrados ocupan un papel igualmente destacable. Los corales duros, esponjas, gorgonias y corales blandos tapizan cada palmo del fondo, aunque en función de la isla en la que buceemos, unos u otros son más abundantes. Por ejemplo, en la isla de Sumilón los alcionarios son magníficos, con concentraciones muy significativas y con un colorido espectacular, mientras que las esponjas de tubo son más abundantes en Siquijor, las gorgonias más grandes las encontraremos en Balicasag o los corales duros mejores estarán en las aguas someras de la isla de Apo. Por supuesto, sin que entre todos ellos no dejemos de contemplar la interminable lista de peces tropicales o alguna tortuga.

Otro diferente entorno de buceo por visitar lo encontraremos en algunas zonas de la isla de Panglao. Sin llegar a ser muck diving puro, en esta isla se pueden hacer inmersiones en fondos arenosos, con grandes manchas de posidonia entre las que se salpican reducidos bloques coralinos y algo de cascajo. Este es el territorio para los que buscan esas otras especies que nunca encontraremos en el arrecife. Algunas son de hábitos más diurnos, como los pegasus o polillas de mar, algunos lábridos que se camuflan entre la vegetación o las tímidas anguilas jardineras, mientras otras criaturas son típicas de la noche, como las anguilas serpiente de diferentes especies, las sepias enanas y gigantes, una buena diversidad de crustáceos y pequeños pulpos.

Pero aún nos queda un grupo de animales que para los aficionados a la vida pequeña suele tener mucho valor, me refiero al orden de los nudibranquios. En esta zona no se puede hablar de un punto concreto para ver estos moluscos singulares, sino que más bien se puede decir que son abundantes por todas partes. Un valor añadido a esta ruta que termina por hacerla realmente completa.

Cualquiera de las tres opciones – estancia en Moalboal (Cebú), estancia en Panglao (Bohol) o un crucero que combine todas las zonas – nos garantizará una experiencia apasionante y repleta de momento que nunca olvidaremos.

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