Puerto Galera

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En Puerto Galera los amantes de vida pequeña disfrutarán de inmersiones con una amplia variedad de especies, desde opistobranquios (en una inmersión es muy habitual encontrarse con 10 o 15 especies distintas), a peces sapos de distinto tipo, algunos de ellos posiblemente los veremos gracias a la pericia de los guías, ya que estos animales puedes ser del tamaño de un garbanzo, o en otras ocasiones parecerán una esponja, descubriendo de repente un ojo que nos mira fijamente preguntándose si le habremos descubierto, ya que son auténticos maestros del mimetismo. En estas inmersiones el fondo cobra vida, los peces rata son muy habituales, enterrados como siempre en la arena al acecho de alguna presa que se le cruce en el camino.

Los peces pipa de distintas especies, como los pipa fantasma o pipa robusto, a veces se ven en solitario, y en ocasiones escondidos tras un alga podemos encontrar varios ejemplares de la misma especie intentando pasar inadvertidos, siendo esta una buena ocasión para fotografiarlos. Incluso en los fondos de arena, que a simple vista parecen no aportar nada de interés, una atenta mirada puede hacer que nos demos cuenta de que este lugar está lleno de criaturas, algunas bastante peculiares como el pegasus, una especie difícil de ver, que nada pegado a la arena. No es un pez bonito, con una larga nariz proyectada hacia delante y poco colorido, pero si bastante curioso. Las anémonas están plagadas, no solamente de peces payaso, cohabitando con ellos podemos encontrar cangrejos de porcelana, diferentes gambas, todos juntos en un mínimo espacio. Las sepias “flamboyantes”, llaman nuestra atención mostrándonos de una forma descarada su amplia gama de colores, siempre por el sustrato buscando alguna presa que les sirva de alimento. De vez en cuando nos sorprende alguna mantis aplastadora paseando, pero si nos acercamos demasiado y nos descubre corre despavorida a esconderse en su agujero.

En los arrecifes que visitaremos durante nuestras inmersiones es muy importante explorar todos los rincones, ya que podremos encontrar infinidad de animales que llamen nuestra atención. En algunas gorgonias conviene pararse y mirar detenidamente, ya que es el lugar idóneo para encontrarnos con el pez más pequeño que habita en el fondo marino: el caballito pigmeo (Hippocampus bargibanti). Estos animales son extremadamente tímidos, por eso casi siempre se giran dándote la espalda, y no siempre es fácil encontrarlos ya que se mimetizan adquiriendo el color y la textura de la gorgonia donde viven (rosa, purpura o amarillo). Otra variedad que podemos encontrar es el caballito denise (Hippocampus denise), más pequeño aún; podemos identificar claramente la diferencia que existe entre estos dos diminutos animales ya que el denise tiene un cuerpo más delgado y carece de las prominencias que caracterizan al bargibanti.
Pero seguramente estos animales pierden protagonismo cuando tenemos la suerte de encontrarnos con el pulpo de anillos azules, uno de los cefalópodos más curiosos que nos podemos contemplar y que rara vez se ven. Suelen medir tan solo unos pocos centímetros y se identifica fácilmente por los círculos azules que tienen por todo el cuerpo, que van adquiriendo un tono más intenso a medida que se van poniéndose más nerviosos. Los pulpos son animales que tienden a mimetizarse, pero en este caso lo que pretenden es dejar clara su presencia y su especie, ya que poseen uno de los venenos más tóxicos del reino animal.
Para los que se sienten atraídos por el buceo en pecios, sin llegar a ser espectaculares, podemos disfrutar de alguna inmersión interesante en alguno de los barcos que se encuentran en la zona. En un fondo a 30 metros está el Alma Jane, carguero hundido en el año 2003, que nos permite hacer alguna penetración sin riesgo en la zona de la bodega. Sobre el pecio hay mucha vida, es muy habitual encontrarse con grupos de peces murciélago, pargos, infinidad de antias, meros y en ocasiones algún tiburón de arrecife que se acerca a curiosear. Otro de los pecios en los que se puede bucear es el Monkeys Wreck (el pecio del mono), hundido en 1993 y que reposa a 20 metros de profundidad, se ha convertido en un perfecto arrecife artificial, que hace que distintos grupos de peces tropicales habiten entre sus restos.
Pero no todo en Puerto Galera es vida pequeña. Los amantes de los tiburones pueden visitar “Shark Cave” para contemplar a los puntas blancas de arrecife que reposan en el fondo. Otro de los puntos de interés se encuentra en la parte más oriental de la isla de Mindoro, tras 45 minutos en barco se alcanza la isla de Verde, rodeada por playas de arena blanca y con una exuberante vegetación. Este lugar nos ofrece inmersiones muy variadas, con un arrecife que empieza a poca profundidad y se prolongan ganando fondo por laderas plagadas de vida, con algunas paredes que caen a más de 50 metros. Abundan los alcyonarios de distintos colores, gorgonias rodeadas de infinidad de pequeños peces, corales verdes del tipo tubastraeaad con centenares de antias naranjas nadando alrededor. Destacan por su tamaño las esponjas de barril, siendo frecuente formaciones de 2 y 3 juntas, y algún que otro tiburón de arrecife escondido o tortugas. Para los aficionados a la fotografía de ambiente y para los que se sienten atraídos por el paisaje submarino es realmente un espectáculo, y si la corriente acompaña podremos disfrutar con un gran grupo de carángidos, algunas barracudas, águilas marinas e incluso mantas.
Y si las inmersiones que hacemos por el día son apasionantes, las nocturnas pueden llegar a convertirse en las auténticas estrellas, especialmente si a uno le gusta la fotografía de macro. Para este tipo de buceo, aunque los puntos de arrecife son interesantes, es preferible decantarse por alguno de los cercanos lugares con fondo de arena, pequeñas algas y cascajo. La profundidad máxima no suele superar los 10 metros y el paisaje suele ser plano y muy uniforme, sin bloques de coral o piedras. Aunque esto pueda parecer algo desolador a primera vista, la experiencia de los guías y nuestra atenta mirada nos dará oportunidad de ir descubriendo un incesante desfile de las criaturas más alucinantes. En donde podríamos haber pensado que no veríamos nada, nos veremos sorprendidos por serpientes marinas que acuden a curiosear, metiéndose literalmente delante de nuestra cámara, para pocos segundos después acudir a la llamada del divemaster que nos enseña el más curioso nudibranquio.
Entre las algas suelen descansar jóvenes peces cocodrilo junto a diversos tipos de pulpos y curiosos crustáceos, y entre el cascajo surgen las cabezas de las anguilas serpiente, que conviven junto a otros tipos de anguilas y morenas cinta, aunque otras especies de morenas suelen estar nadando libremente en busca de presas. Mientras seguimos a una de ellas es fácil que nos crucemos con peces león, peces escorpión, lenguados, platelmintos y un rosario de pequeñas y brillantes calamares de cola de mocha, que se afanan por colocarse granos de arena sobre su cabeza. Unas inmersiones inolvidables.

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