Australia del Sur

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El buceo más singular de Australia se encuentra en su costa sureste. Esta extensa franja, desde el norte de Sídney hasta el oeste de Adelaida, ofrece paisajes submarinos únicos. Aunque la logística es limitada y el buceo exige esfuerzo, el resultado es una experiencia inolvidable. Lugares como Nelson Bay, Merimbula y South West Rocks destacan por su belleza. También es posible buscar tiburones blancos en Neptunne Island. Hemos seleccionado cinco destinos imperdibles: Jervis Bay, South West Rocks, Rapid Bay, Edithburgh y Neptunne Island.

JERVIS BAY

La bahía de Jervis se localiza a unos doscientos kilómetros al sur de Sídney y ofrece un entorno natural incomparable, con playas de arenas blancas y abundante vegetación. Parte de su costa se encuadra dentro del Parque Nacional Booderee, y aún existen en la zona territorios aborígenes de los Koori. Esta protegida bahía se abre al Océano Pacífico por el estrecho paso que forman los acantilados de Point Perpendicular, al norte, y la isla de Bowen, al sur, acogiendo en su interior la pequeña población costera de Huskisson, punto clave para el buceo en estos fondos.

Desde su marina, y tras una navegación de 90 minutos, es posible alcanzar lugares tan conocidos como The Docks, bajo cuyos acantilados podremos encontrar pequeños cardúmenes de Enoplosus armatus, un pez comúnmente conocido como vieja esposa; los lábridos son también muy abundantes y con curiosos representantes de gran tamaño, como el eastern blue gruper (Achoerodus viridian) que se suele mostrar muy curioso ante la presencia de los buceadores. Otra especie muy abundante es el morwong rojo (Morwong fuscus) que suelen descansar apacibles sobre las grandes rocas del fondo, y junto a estos, los espectaculares sargentos panaderos (Latropiscis purpurissatus) con su llamativa aleta dorsal.

Pero sin lugar a dudas, en estos acantilados el pez más cotizado es el demonio azul oriental (Paraplesiops bleekeri) que oculta sus brillantes colores en el interior de las grietas más profundas o en las oquedades de las paredes submarinas. La muestra de peces se ve igualmente completada por invertebrados de diferentes tipos, como nudibranquios, estrellas de mar, cangrejos, gambas, erizos y unos singulares tunicados conocidos como tulipanes de mar (Paraplesiops bleekeri), posiblemente la ascidia más atípica que podríamos imaginar.

Dejando atrás los acantilados del norte, otro de los puntos clave de este buceo se localiza al sur de la bahía, en el extremo norte de la isla de Bowen, en un lugar conocido como Weedy Valley. Es un fondeadero expuesto, un poco más profundo de la medía y con un fondo tapizado de algas laminarias, entre las que es posible localizar una especie que justifica por si misma el viaje hasta el otro extremo del globo: el dragón de mar común o weedy (Phyllopteryx taeniolatus).
Estos parientes de los caballitos de mar son auténticos especialistas del camuflaje y pese a su tamaño (unos 30 cm) consiguen mimetizarse bien entre las algas, aunque cuando los iluminamos con nuestras linternas, resalta su color anaranjado que brilla como si tuviera una luz en su interior. Es una de esas especies que uno no se cansa de observar.

SOUTH WEST ROCKS

En la costa norte de Nueva Gales del Sur, es un destino de buceo reconocido internacionalmente por su biodiversidad marina y por ofrecer encuentros cercanos con tiburones en su hábitat natural. El sitio más emblemático es Fish Rock, una isla rocosa ubicada a poca distancia de Smoky Cape, famosa por su cueva submarina de 125 metros de longitud, única en Australia por su formación geológica oceánica.

El acceso a Fish Rock es rápido desde el puerto local, lo que permite aprovechar al máximo el tiempo bajo el agua. El sitio es hogar permanente de tiburones tigre de arena o raggie (Carcharias Taurus), que pueden observarse en grupos numerosos nadando en aguas abiertas o en el interior de la cueva. Estos tiburones, aunque imponentes, son tranquilos y permiten una observación cercana sin riesgo, lo que convierte la experiencia en algo inolvidable, a la que hay que sumar un gran número de tiburones wobbegong (Orectolobus maculatus), reposando en el fondo e incluso acompañando a los grupos de tigres de arna.
Entre los meses de octubre y enero, las aguas de Fish Rock también atraen tiburones martillo, que se desplazan en cardúmenes por las corrientes profundas. Su presencia añade un componente emocionante a las inmersiones, especialmente para buzos experimentados que buscan encuentros con especies pelágicas. Además de los tiburones, el entorno ofrece avistamientos de meros, rayas, tortugas, nudibranquios y bancos de peces tropicales.

RAPID BAY

A unos cien kilómetros al sur de la ciudad de Adelaida, ya casi en el extremo sur de la península de Fleurieu, se localiza un interminable espigón, perdido en medio de la nada, este lugar es conocido como Old Rapid Bay Jetty. Bajo sus pilares podremos descubrir una nueva colección de especies propia de estas latitudes, tales como la perca urraca (Cheilodactylus nigripes), el pez lima “cepillo de dientes” (Acanthaluteres vittiger), el barrendero marino (Scorpis aequipinnis), el pez mariposa truncado (Chelmonops truncatus), el pez ballesta mosaico (Eubalichthys mosaicus), etc., acompañados de la correspondiente muestra de nudibranquios, estrellas de mar, crustáceos y otros invertebrados.

Una larga lista de especies que queda eclipsada cuando entra en escena uno de los habitantes marinos más alucinantes: el dragón de mar foliáceo o leafy (Phycodurus eques). Este curioso pez ha desarrollado una serie de apéndices que le permiten imitar a un trozo de alga flotando entre dos aguas, un auténtico número uno de la evolución.

EDITHBURGH

Esta pequeña población costera, pero rodeada de extensos trigales, se localiza a unos doscientos kilómetros, por carretera, al oeste de Adelaida, juntamente al otro extremo de la gran bahía que forma el golfo de Saint Vincent. En esta aldea no hay infraestructura de buceo, por lo que tendremos que acarrear desde Adelaida con todo lo necesario para poder bucear durante varios días. En este caso todas las inmersiones se concentran en un solo punto: el embarcadero del pueblo. De antemano podría parecer muy repetitivo, pero lo cierto es que se pueden pasar varios días de intensa actividad submarina – día y noche – bajo estos viejos pilares.

La proliferación de vida sorprende al buceador más experimentado, ya que cada palmo de las decenas de pilares ha sido colonizado por alguna especie marina. Ascidias y esponjas compiten con corales y estrellas por las mejores posiciones. Unos metros por debajo encontramos un fondo de cascajo y arena sobre el que nadan los peces más pintorescos, como el pez vaca, en sus diferentes variedades, curiosos peces ballesta, blénidos, cangrejos, etc.
Y entre todos ellos, para dar un valor añadido a la inmersión, en ocasiones se recibe la vista de algún león marino australiano (Neophoca cinerea). Pero este increíble embarcadero oculta un pequeño tesoro durante la noche, ya que entre la arena del fondo podremos ir descubriendo numerosos ejemplares de uno de los cefalópodos menos habituales: el sepia pijama (Sepioloidea lineolata).

NEPTUNE ISLANDS

El buceo con el tiburón blanco en las Islas Neptune es una experiencia diseñada para buceadores que buscan un encuentro directo con uno de los depredadores más imponentes del océano. Estas islas, ubicadas en el Golfo Spencer, ofrecen aguas ricas en vida marina y son uno de los pocos lugares del mundo donde se puede observar al tiburón blanco en su hábitat natural durante todo el año. La actividad se realiza mediante jaulas de observación, disponibles en dos modalidades: jaula de superficie, accesible para cualquier persona sin necesidad de certificación, y jaula de fondo marino, exclusiva para buceadores certificados. Esta última permite descender hasta el lecho oceánico, donde los tiburones se acercan en condiciones de baja luz y máxima inmersión sensorial.

Los encuentros suelen tener lugar cerca de las colonias de lobos marinos, que atraen a los tiburones blancos por ser parte de su dieta natural. La visibilidad en estas aguas es variable, pero suele ser buena en otoño e invierno, cuando también se avistan las hembras más grandes. Las expediciones incluyen sesiones educativas sobre conservación marina y la biología del tiburón blanco. La operativa está pensada para maximizar la seguridad y el respeto por el entorno. Aunque los avistamientos no están garantizados, la experiencia se complementa con actividades que permiten conocer a fondo el ecosistema marino de esta región australiana.
Como epilogo, es posible afirmar que estas opciones de buceo en el sur de Australia son un auténtico mundo perdido para un buceador europeo, ya que cada minuto que pasemos bajo el agua será una ocasión más para el encuentro con una nueva especie que nunca antes habremos visto, un universo de posibilidades increíbles para cualquier aficionado a la biología y un filón sin fin para cualquier fotógrafo submarino.

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