Bimini

Martillo Gigante

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Antes de nada, si optamos por un programa especial tiburones para ir al encuentro del martillo gigante y el tiburón tigre, debemos de tener muy presente que estos impresionantes escualos no son animales de arrecife y que su territorio suele ser bastante extenso, por lo que habrá que utilizar técnicas para atraerlos y contar con una buena dosis de paciencia, ya que la espera puede ser de unos minutos o de varias horas. Tras una navegación corta, que no suele demorarse más de 20 minutos, comienzan los preparativos del pescado, ya que sin esta “ayuda” los tiburones preferirán alejarse de nosotros. Varios kilos de sardinas y unos cuantos túnidos sirven de ingredientes para comenzar a preparar un líquido sanguinolento que poco a poco se vierte en el mar y que la corriente se encarga de dispersar. 

Es conocido que los tiburones tienen la capacidad de detectar la sangre a kilómetros de distancia, y lo cierto es que la técnica suele dar buenos resultados. Los primeros en llegar son los tiburones nodriza, animales corpulentos y muy numerosos en estos fondos de arena, tras ellos pueden acudir algunos tiburones de arrecife del Caribe, pero los tiburones nodriza suelen hacer valer su tamaño y se imponen a estos, que pronto abandonan.

Un buceador “rastreador”, en esnorkel, estará todo el tiempo oteando el fondo – 8 o 10 metros por debajo, y en donde se habrá depositado una caja metálica con más pescado – para ir reportando la situación y si aparecen los martillos. Tras la espera correspondiente, los mokarran suelen acudir a la cita, y ese es el momento de iniciar la inmersión, que por lo general es muy simple pero repleta de adrenalina. Los buceadores, muy lastrados, de rodillas y enfrentados a la corriente, forman dos amplios arcos a ambos lados de la caja del pescado, de manera que los tiburones tengan espacio para moverse con libertad. Los primeros minutos suelen ser de desconfianza, pero si los buceadores permanecen estáticos los tiburones pronto vencen el recelo y acortarán distancias hasta establecer contacto físico con ellos. La experiencia de tener cara a cara a un tiburón de estas dimensiones y corpulencia es una experiencia difícil de narrar, y más cuando el número se ve incrementado por tres o cuatro mokarran del doble de nuestro tamaño. Pero si los martillos gigantes ya son un espectáculo increíble, todo se puede mejorar si a la cita se suma algún tiburón tigre, de un tamaño similar a los mokarran, o algunos tiburones toro, aunque estos suelen mostrase muy desconfiados – quizá condicionados por la talla de los otros tiburones – y mantienen la distancia.

Las inmersiones son realmente hipnóticas, ya que el entorno puede parecer irreal, en un fondo de arena blanca y a poca profundidad, lo que hace que la luminosidad sea fantástica, y con un ir y venir de grandes tiburones, que puede durar varias horas y que termina convirtiéndose en algo “normal” pese a que nuestro cerebro nos diga que lo que estamos viviendo es totalmente excepcional. Una vivencia indispensable para cualquier buceador apasionado por los tiburones y oportunidades únicas para los aficionados a la fotografía o el vídeo submarino.

Pero si los grandes tiburones pueden ser el gran atractivo del buceo en Bimini, hay que tener presente que no solo hay martillos gigantes, también tendremos oportunidad de realizar inmersiones, algunas más convencionales y otras también excepcionales, que completarán nuestra visita a estas islas. Como es de imaginar, a lo largo de estos arrecifes podremos disfrutar con un buceo al más puro estilo de Bahamas, con peces típicos del Caribe y algunos encuentros de especies más propias del Atlántico. Los fondos suelen ser bastante llanos, con formaciones de coral duro sobre los que proliferan las gorgonias y las esponjas de tubo, y que al mismo tiempo sirven de refugio a diferentes especies de peces, que en ocasiones forman compactos cardúmenes. También tendremos oportunidad de bucear en diferentes pecios, algunos de los cuales descansan en estos fondos desde hace décadas, como el Bimini Barge o el Sapona, en donde se acumulan gran cantidad de peces; otros han sido hundidos más recientemente, como el Tug Manatee, el J. P. Kipp Barge o The Lady in Red, todos ellos en el mismo punto de inmersión, conocido como Coach Sugar.

Otro de los atractivos para el buceador es la posibilidad de realizar inmersiones con tiburones más pequeños, fundamentalmente tiburones de arrecife del caribe y tiburón de nariz negra (Carcharhinus acronotus), un animal realmente poco habitual pero que abunda en estas aguas. Y una inmersión indispensable, que puede ser la despedida perfecta de nuestra visita, es la que se realiza en Honeymoon Harbor, uno de los islotes del sur y en donde se acumulan decenas de rayas; se recomienda realizar la inmersión sin aletas, para no levantar el sedimento, y se puede optar por una zona de arena blanca o por una pradera de poseidonia. Sea cual sea la opción, el espectáculo   está garantizado y estos tranquilos animales nos acompañaran todo el tiempo, a cambio de algún calamar que otro, con la visita puntual de tiburones de nariz negra, alguna nodriza y en ocasiones delfines.

Un viaje excitante, que tan solo por el encuentro con el mokarran ya está justificado, y que en su conjunto nos ofrecerá unas inmersiones variadas y uno de los mejores buceos con tiburones de todo el mundo.

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